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Una pica en Finlandia

Dos gijoneses, empresarios de marketing de éxito en el país escandinavo gracias a unas prácticas de FP

Isaac Cachero, en una imagen de archivo en Finlandia.

Isaac Cachero, en una imagen de archivo en Finlandia.

Rubén Criado e Isaac Cachero son del tipo de gente que tiene poco miedo a la aventura. Tan poco que en apenas cuatro años, y sin saber hablar apenas inglés, han montado su propia empresa de éxito en Finlandia, para la que ya están poniendo en marcha filial en Gijón. Y todo gracias a unas prácticas laborales en el país escandinavo gestionadas a través del IES Número 1.

Ellos han hecho el camino de ida y vuelta: empezaron como alumnos "Erasmus", encontraron trabajo, crearon su propio negocio y ahora tienen a su vez a compañeros del instituto gijonés en prácticas en su empresa. "Ha sido todo una gran aventura", resume Rubén Criado, que estos días está en Gijón buscando clientes y socios para establecer una filial de su negocio en la ciudad.

Todo arrancó en el año 2014, cuando los dos gijoneses, que ahora tienen 28 y 30 años, se animaron a hacer las prácticas del ciclo formativo de grado medio en Informática que estaban cursando en el Número 1. Les tocó Finlandia, y "al principio casi tenemos que buscar en el mapa dónde estaba; casi no hablábamos inglés y por supuesto nada de sueco ni de finlandés", relata Criado. Pero nada fue impedimento para que se decidieran a embarcarse en la experiencia de trabajar durante un mes en prácticas para la empresa Wärtsila, que es uno de los principales proveedores de motores de gas para barcos del mundo, y que entonces se encontraba en plena implantación en el sector energético, dando soporte a empresas del ámbito de las renovables. "Entramos a trabajar en el equipo de marketing de esa división, en pleno desarrollo de un sistema novedoso de software del que nos tuvimos que hacer cargo por diversas circunstancias, aprovechando que nos tenían de prácticas", explica el gijonés.

Con tanto éxito que "íbamos para un mes y acabamos alargando la estancia por otro mes más, algo que nunca antes se había hecho, pero la empresa quería que siguiéramos con el proyecto". El mes de prórroga se convirtió finalizadas las prácticas en un contrato de formación por tres meses de verano, que a su vez acabaron siendo un contrato por un año con la misma empresa.

"Como vimos que la cosa iba bien, decidimos dar un paso adelante y crear nuestra propia empresa", señala Criado. Hasta entonces, la firma finlandesa tenía subcontratado el servicio de marketing, y "pensamos que era buena idea poder facturar nosotros directamente a la empresa matriz". Así que, ni cortos ni perezosos, se hicieron empresarios y ya cuentan con tres personas contratadas. Por su empresa han pasado varios "Erasmus" gijoneses, lo que "no deja de ser curioso, cómo cambian las cosas en poco tiempo", reflexionan los emprendedores. Sobre todo porque "al principio casi no nos enterábamos en las reuniones de la empresa por el idioma, y al poco tiempo acabamos siendo nosotros los empresarios", relatan con humor.

Con el paso del tiempo han ido haciendo cartera de clientes en Finlandia, y también en España, donde están tratando de abrirse camino. "La idea es tener mercado aquí y mantener la sede de Finlandia, en la ciudad de Vaasa, para seguir creciendo", explican, a la búsqueda de un espacio para abrir oficina en Gijón.

Las claves de su negocio son las de "ofrecer un marketing personalizado y específico para cada dar la máxima visibilidad a cada cliente", influidos por un país "muy diferente, con otra mentalidad" que se traduce en que "son muy protectores con lo nacional, casi no hay importación", y donde los precios y el nivel de vida vienen a ser el doble que aquí".

Están a gusto en un país en el que "hay muchas cosas buenas", más allá del frío del invierno que "se lleva bastante bien". Más complicado les ha resultado acostumbrarse al hecho de que en verano siempre sea de día. "Siempre se nos ha hecho raro eso de despertarnos a las tres de la mañana haciendo sol, con los pájaros cantando, sin saber si era la hora de ir a trabajar", cuentan.

La familia ha ido llevándolo bien porque "nos hemos ido reenganchando poco a poco", pero "siempre pensaron que era para mejorar el currículo, no tanto como para crecer profesionalmente". Un cambio de vida que les ha demostrado que el éxito está en cualquier parte; basta con echarle ganas.

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