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Dos empresas gijonesas diseñan la primera caldera de biomasa sin procesar

La máquina, ya testada y evaluada, reduce el coste energético a la mitad y limita las - emisiones contaminantes a la atmósfera

Manuel Alejandro Fernández, Patricia Zapico, Cristina Ruiz y Francisco Menéndez, ante la caldera.

Manuel Alejandro Fernández, Patricia Zapico, Cristina Ruiz y Francisco Menéndez, ante la caldera. ÁNGEL GONZÁLEZ

Utilizar la biomasa sin procesar, sin necesidad de convertirla en pellets o astillas, para generar calor y energía eléctrica a la mitad de coste que con el gasóleo como combustible. Es la novedosa propuesta desarrollada a tres bandas por la Fundación Idonial y las empresas gijonesas Tuinsa e Idesa, que han puesto en marcha una caldera para la cogeneración de energía usando pacas de residuo forestal, tal como sale del bosque.

Es, como explican Francisco Menéndez, responsable de Innovación y Recursos Humanos de Tuinsa, y Patricia Zapico, del departamento de Innovación, una técnica novedosa con numerosas ventajas, especialmente la de la reducción de costes. Porque "al utilizar los residuos forestales sin tratamiento previo se consigue que el combustible sea ocho veces más económico". La biomasa se obtendría directamente de las podas y desbroces en los montes, apilándola en pacas de 2,5 metros de largo y 0,7 metros de diámetro, que tras un periodo de secado se introducirían directamente en la caldera ahorrando costes de transporte y procesado. "De este modo se revalorizarían los residuos forestales, fomentando las operaciones de limpieza de montes que resultan claves para reducir el riesgo de incendios forestales", reflexionan en Tuinsa.

Además, "ayudaría a un aprovechamiento funcional de los montes, impulsando una generación sostenible y fomentando el desarrollo rural, creando empleo y ayudando a la fijación de la población en zonas que se están quedando sin habitantes". Además, se trata de un modelo replicable, toda vez que "facilitaríamos la transferencia de la tecnología a otras regiones europeas que, igual que Asturias, cuentan con abundantes recursos forestales", subraya por su parte Manuel Alejandro Fernández, de Idonial.

El proyecto, denominado "Life Biobale", ha sido financiado casi al 50 por ciento por el programa europeo "Life+" destinado a proyectos de innovación para la mejora de la situación medioambiental de los países del continente. Y su diseño se hizo pensando en una planta de generación con biomasa para el suministro energético de las piscinas municipales de Navia.

La máquina es capaz, a través de la utilización de la biomasa, de producir la suficiente energía eléctrica y calorífica como para mantener la temperatura en las instalaciones: por un lado se genera electricidad con los gases de la combustión y por el otro se genera un proceso de condensación del calor residual para secar la biomasa y para aprovechamiento externo. Otra de las novedades del funcionamiento de la caldera es la utilización de aceite térmico como fluido, que se calienta a través de la combustión de la biomasa (lo que se denomina gasificación).

Esa combustión "genera una gran llama y elevadas temperaturas con alto rendimiento" . Además, se usa un gasificador de tiro invertido que "evita la formación de alquitranes y por lo tanto apenas contamina". El aceite térmico caliente tiene mayor inercia térmica, lo que permite que se almacene energía y su aprovechamiento sea mayor, indica Cristina Ruiz, de Idesa.

La caldera se construyó para las instalaciones de Navia con un coste de 1,7 millones de euros, y a pesar de que el consumo de energía se reduce a la mitad y de que la biomasa, según los estudios preceptivos, es uno de los combustibles menos contaminantes, no fue posible poner en marcha la instalación por "conflictos políticos que llevaron a la oposición de un colectivo de ciudadanos".

En busca de clientes

Dado que el proyecto está financiado con fondos europeos y se corría el riesgo de desvelar detalles significativos del trabajo, sus impulsores han optado por retirarlo y seguir el proceso de validación en las instalaciones de Tuinsa en Gijón. "La máquina está validada y funciona perfectamente, por lo que estamos estudiando nuevos desarrollos y mejoras para implementarla en otras instalaciones", señalan sus desarrolladores. Un paso más en el impulso de las renovables cuando todos los organismos internacionales advierten del avance imparable del cambio climático.

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