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CRISTINA FUENTES LARA | Doctora en estudios migratorios, imparte una charla hoy en Gijón

"Violan los derechos de las porteadoras en la frontera con Marruecos y España es responsable"

"Estas mujeres cargan a sus espaldas con fardos de 60 kilos durante cinco horas al día por cerca de 20 euros en Ceuta y por unos 10 en Melilla"

Cristina Fuentes Lara, en la frontera entre España y Ceuta.

Cristina Fuentes Lara, en la frontera entre España y Ceuta.

Cristina Fuentes Lara (Villanueva del Arzobispo, Jaén, 1986) es doctora en estudios migratorios y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria. Esta mañana en el Antiguo Instituto, a las 10.30 horas, impartirá la conferencias "Las mujeres porteadoras" dentro de la jornada sobre migraciones y derechos humanos en la frontera sur que organiza la asociación Late Asturias.

- ¿Cuál es la situación de las mujeres porteadoras en la frontera?

-Son marroquíes; las que entran en Ceuta vienen de la región de Tetuán y las que van a Melilla de Nador. Entran diariamente a las ciudades autónomas sin nada, como si fuesen turistas. Allí van hasta las zonas de polígonos industriales donde cargan los fardos, que son unos enormes cajones de unos 60 kilos que van llenos de productos de alimentación, ropa y calzado y productos de higiene personal y doméstica. Luego, cargan con la mercancía desde España hasta Marruecos, donde les está esperando el cliente final de la mercancía. Le dan el fardo y ellas cobran una pequeña comisión por el desplazamiento de los productos.

- ¿Cuánto cobran?

-Oscila mucho. Por día de trabajo en Ceuta son entre 15 y 20 euros, mientras que en Melilla entre ocho y diez euros.

- ¿Cuántos kilómetros recorren las porteadoras?

-El espacio geográfico no es mucho, dos kilómetros. La clave está en lo que tardan en realizar ese recorrido con el fardo. Hacen colas, fila, es muy tedioso. Suelen estar unas cinco horas con el fardo a sus espaldas. Además, a veces no tienen libertad para trabajar porque de Tetuán a Ceuta, por ejemplo, solo dejan entrar a 2.000 porteadoras al día de las 7.000 que suben a trabajar. Y aunque las dejen, a veces la policía marroquí no las deja pasar con el fardo de vuelta.

- ¿Por qué?

-A lo mejor porque ha pasado demasiada mercancía o el cliente no ha pagado suficiente soborno a la policía.

- ¿Roza la explotación?

-Es clarísimamente una situación flagrante de vulneración de derechos humanos, ya solo por lo que supone cargar con los fardos a su espalda durante tantas horas y en esa situación climática. Ojalá fuese solo eso. En una de las entrevistas que hice, una de ellas me dijo: a mí no me duele lo que llevo, me duele lo que veo.

-¿Qué ven?

-Este trabajo lo desempeñan entre la violencia policial, porque la policía está muy empeñada en que se mantengan las filas y se respete el orden, pero no lo hacen con el diálogo, lo hacen mediante la agresión física.

- ¿Cuándo habla de policía se refiera a la marroquí?

-No. Hablo de las dos. De un lado a otro. Las entrevistas con las porteadoras las hago siempre en dariya, el dialecto marroquí y es curioso que las únicas palabras que intercalan en perfecto español son tabaco y porra, porque son muy golpeadas por ambos policías.

- ¿Hay violencia?

-Hay una violencia estructural, con un clima de insulto constante por parte de los comerciantes de los polígonos de Ceuta y Melilla, de la policía y por el daño que genera a sus personas. En su sociedad ellas están muy mal vistas, creen que deshonran a sus familias porque duermen fuera del hogar y tratan mucho con hombres. Para su comunidad es perder la vergüenza.

- Doble castigo.

-Se sienten muy solas e indefensas. No es raro encontrar mujeres porteadoras que se lo ocultan a sus familias.

- ¿Cuál es el perfil es el de las porteadoras?

-El mayoritario son mujeres de unos 45 años, que su estado civil no es concluyente. Hay un grupo de mujeres separadas, viudas, separadas o repudiadas familiarmente que ven que el único medio de supervivencia de su economía familiar es trabajar en el porteo. Pero el grupo mayoritario son mujeres casadas. ¿Por qué? Porque no les queda otra. O bien porque su marido está incapacitado o lo hacen temporalmente u optaron por no trabajar.

- ¿Qué comparten esas mujeres porteadoras?

-Que tienen responsabilidades familiares. Lo señalan todo el tiempo en las entrevistas. Me dicen que tienen hijos que alimentar, sacar adelante a su familia y les da igual sufrir golpes y la humillación.

- Ellas entran en España. ¿Es cómplice el Gobierno de esta situación?

-No es solo cómplice, también es parte activa. El circuito de las porteadoras se realiza principalmente en suelo español por lo que hay una corresponsabilidad clara.

- ¿Cómo pararlo?

-La respuesta va a ser contraria a la pregunta.

- Explíquese.

-Mi enfoque investigador no es abolir el trabajo de las porteadoras, mi lucha es dignificar esa situación. En una frontera entre dos países desiguales el contrabando existirá constantemente. Si las quitas a ellas habrá una masculinización de ese porteo, una profesionalización del contrabando que las va a dejar fuera, todavía más vulnerables. No queremos quitarle el pan a nadie.

- ¿Cuál es el objetivo?

-Queremos evitar que se produzcan esas violaciones de derechos humanos. Evitar los golpes, la violencia, que se limite el precio del fardo, que se les considere como trabajadoras, que se les de agua potable, que tengan baños públicos. En definitiva, dignificar su situación.

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