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Una inyección de vitaminas espaciales

Ocho integrantes de la asociación "Orden 66", que recrea a los personajes de "Star Wars", visitan a los niños ingresados en Pediatría en Cabueñes

Daniel Puig observa boquiabierto las espadas.

Daniel Puig observa boquiabierto las espadas. JUAN PLAZA

Ayer, Día Mundial de "Star Wars", un grupo de jedis, soldados imperiales, pilotos rebeldes, mandalorianos y oficiales imperiales acompañados por un maestro jedi hicieron un alto en su viaje interestelar y recalaron en la planta de Pediatría del Hospital de Cabueñes para cumplir con una importante misión: suministrar a los

El trabajo corrió a cargo de la asociación "Orden 66", que en la saga de George Lucas fue una revuelta en la que los clones del Gran Ejército de la República se volvieron en contra de sus comandantes Jedi y los ejecutaron, destruyendo de este modo a la Orden Jedi. Ayer en cambio la Orden 66 fue mucho más constructiva, puesto que se trata de una entidad sin ánimo de lucro con sede en Gijón que tiene como principal objetivo "dar a conocer el mundo de 'Star Wars' entre los niños", como explicaba Ismael Díaz, de la asociación.

Y nada mejor que hacerlo en el Hospital gijonés, en las habitaciones de los más pequeños que ayer se quedaron boquiabiertos con la presencia de sus personajes favoritos. "¿Sabes que te tengo en juguete?", le espetó el pequeño Mateo Gutiérrez a un soldado imperial, ingresado junto con su hermana Lucía por culpa de un virus que "se han pegado el uno al otro", explicaba su madre, Lorena de Dios, esperando el alta para ayer mismo.

Mientras el médico daba el visto bueno a los pequeños para irse a casa los dos hermanos disfrutaron de una visita inesperada y a ratos un poco intimidatoria, porque "el año pasado en Metrópoli uno de los malos me asustó un poco", señalaba Mateo, que ayer pudo descubrir no obstante que "también hay muchos buenos". "Mi favorito es Yoda, y también me gusta Luke Skywalker", aseguraba el niño, que junto con su hermana Lucía recibió como presente una gorra de "Star Wars".

Se quedaron encantados, pero no menos que el pequeño Daniel Puig, apenas un bebé al que lo que más le llamó la atención fueron las espadas de colores, y que no dudó en chocar los cinco con los personajes de la saga, feliz de recibir una visita tan especial.

Uno de los más entusiasmados fue Marco Martínez, de siete años, que se atrevió incluso a pedir un autógrafo a los personajes. "A todos no, sólo a los que me gustan", indicaba entre risas. Los afortunados fueron el maestro jedi y el soldado imperial, con los que se enfrascó en una batalla de espadas que "fue lo que más me gustó de todo", aseguraba aún emocionado.

Pero si a los niños les gustó la actividad, los mayores no se quedaron atrás. Porque "ver la cara que ponen, la satisfacción de hacerles olvidar por unos momentos que están en el hospital es impagable", aseguraba Ismael Díaz, de "Orden 66". De hecho, "cuando organizamos la visita a Cabueñes hay guerra interna en la asociación para ver quién viene, todo el mundo quiere hacerlo porque es el mejor momento del año", afirmaba mientras preparaba los regalos para los pequeños, piezas de "merchandising" de la saga con las que hacer más llevadera la estancia en el centro.

Con este es ya el cuarto año que "Orden 66" visita Cabueñes y siempre con el mismo resultado: el personal médico y de enfermería revolucionado, cámaras y tablets en mano para inmortalizar el momento, padres sonrientes encantados de hacerse fotos ellos mismos con los personajes y lo más importante, la ilusión y la magia que generan en los niños.

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