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JOSÉ ÁNGEL RODRÍGUEZ | Matemático

"Si hay algo que sigue caracterizando al matemático es su soledad social"

"Hay que hacer una llamada desgarrada a la Universidad para que apoye a los jóvenes doctores y no los ultraje con ofertas de empleo abusivas"

José Ángel Rodríguez, ayer, antes de la conferencia. JUAN PLAZA

José Ángel Rodríguez es catedrático de Matemáticas en la Universidad de Oviedo, especializado en análisis y matemática aplicada. Ayer ofreció una charla en el Centro de Educación de Adultos de Gijón al hilo de la exposición "Historia de las matemáticas" que se muestra durante estos días en el centro, para poner rostro a los números y a su aplicación en cada vez más campos.

- ¿Qué le parece la concesión del premio "Princesa de Asturias" de Cooperación Internacional al matemático Salman Khan?

-Me parece que responde a los patrones exigibles y, por lo tanto, no es cuestionable. Si ciertamente ha llegado a seis millones de usuarios y les ha ayudado a iniciarse en el estudio de las ciencias y, por consiguiente, a interesarse por ellas, la labor es suprema.

- ¿Cuál es el rostro humano de las matemáticas, parafraseando el título de la charla y la exposición?

-Entiendo que esta exposición trata de acercar subliminalmente a lo cotidiano algo que es visto como un poco extraño o singular. Sin dejar de ser aún necesario, he de reconocer que la situación ha mejorado en nuestro entorno. Ya no es tan frecuente asignar a la actividad matemática una dosis de excentricidad, que tiempos atrás era incluso tomada con cierta autocomplacencia. Sin embargo, si hay algo que caracteriza su actividad y persistirá, es su soledad social. No se me ocurre ningún otro trabajo intelectual que pueda ser menos compartido, menos comunicable. Hablando de esto con un colega hace décadas él apuntaba a los físicos teóricos. Pero ellos tienen sus galaxias, sus agujeros negros, su acelerador de partículas y la energía atómica. Detrás de todo esto hay muchas matemáticas, pero no se visualizan. Lo comunicable por visible o imaginable es en este caso patrimonio de las ciencias físicas. Lo mismo ocurre con el resto de las numerosas aplicaciones.

- ¿Siguen siendo una ciencia poco atractiva para la gran mayoría?

-Lo primero que me gustaría puntualizar es que las matemáticas no son en mi opinión una ciencia. Una ciencia precisa de una metodología experimental. De acuerdo con el matemático y filósofo natural René Thom, toda ciencia estudia una fenomenología. El sustrato de las matemáticas no es ningún fenómeno. Las matemáticas son un lenguaje o parte especial del lenguaje con el que se elabora el pensamiento científico más riguroso. Sólo cuando se fusiona con una ciencia (Física matemática, Biología matemática) se convierte en una ciencia. En este maridaje radica una mayor aceptación en el futuro y de hecho ya está siendo un éxito académico en nuestra facultad la oferta de doble grado conjuntamente con el grado de físicas. El estudio y posterior desarrollo de las teorías matemáticas abstractas, aislada en principio de una aplicación inmediata, será siempre opción de vocaciones muy determinadas.

- Se habla mucho del potencial de las matemáticas en todos los campos... ¿Son conscientes los estudiantes?

-Vivimos épocas de rendimientos a corto plazo. Las vocaciones están demasiado moldeadas por las ofertas de empleo, las manidas salidas profesionales. Puesto que la formación que adquiere un matemático es muy versátil, ciertas empresas en auge los solicitan. Los graduados tienen pleno empleo y los jóvenes bachilleres lo saben. En este contexto la creación de los dobles grados a los que antes aludía ha sido un gran acierto. Esta es la dinámica que rige a la mayoría, pero sería deseable que el matemático vocacional, aquel que se proyecta hacia la investigación con entusiasmo, no se vea atrapado por esta demanda. Aquí se hace obligado hacer una llamada desgarrada a la gobernanza de la Universidad para que apoye decididamente a los jóvenes doctores y deje de ultrajarles con ofertas de empleo extremadamente abusivas. Es labor inexcusable de los medios denunciar estas prácticas de décadas, si quieren colaborar a que la Universidad no languidezca indefinidamente.

- ¿Cuáles son los campos con más proyección?

-En el ámbito laboral son las tareas de consultoría las que ofertan más salidas. Son tareas que requieren manejo de paquetes estadísticos y tratamiento de modelos numéricos. Sin embargo, con la mirada puesta en el futuro, una de las tareas que tienen encomendada las matemáticas es el desarrollo de los modelos que sirvan para comprender la complejidad de tantos y tantos procesos que surgen en las ciencias aplicadas y muy especialmente en la biología: morfogénesis y diferenciación celular, neurociencia, etc.. En esencia, conocer es predecir o controlar procesos.

- ¿Se enfoca mal el estudio y divulgación de las matemáticas en los colegios?

-La enseñanza de las matemáticas no es tarea fácil. El aprendizaje sigue estrechamente el mismo orden histórico que ha seguido la humanidad, porque todo va íntimamente encadenado. El docente tiene que comprimir y transmitir conceptos y resultados que se han desarrollado durante siglos en los pocos años de la adolescencia. Y lo tiene que hacer en un medio muy heterogéneo. Aquí cabe mencionar que el más ilustre matemático asturiano del siglo XIX, el matemático Pedrayes, destacaba por ser uno de los pocos españoles que conocía el cálculo diferencial e integral desarrollado un siglo antes. Esta formación la alcanza hoy en día la media de los alumnos españoles cuando termina su bachillerato. Como dice el refranero popular, mucho y bien no hay quien.

- ¿Cómo mejorar en este sentido?

-Tal vez el esfuerzo ha de ir dirigido a un mejor manejo de las matemáticas como el lenguaje que son. Mayor rigor en su construcción porque un mejor manejo del lenguaje implica un pensamiento más elaborado y riguroso. Un cambio metodológico en detrimento de algunos contenidos, que son recuperados fácilmente una vez que el alumno ha aprendido las artes del oficio: el matemático es en gran parte autodidacta.

- ¿Por qué ser matemático hoy en día?

-Los motivos para ser matemático parecen ser los mismos que hace siglos o tal vez algunos más. Hoy, mejor que antes, sabemos el gran alcance del pensamiento matemático para resolver, a través de la ciencia y de la tecnología, problemas de gran importancia. Los avances matemáticos eclosionan puntualmente en grandes teorías que revolucionan las civilizaciones. Nada sería igual en la actualidad sin el desarrollo del cálculo diferencial e integral, la teoría de grupos, el desarrollo del cálculo de probabilidades, la teoría de operadores, el análisis no lineal o el desarrollo del análisis numérico, por ejemplo. Sin ello no serían posible las telecomunicaciones, la aviación o el procesado de las imágenes en el diagnóstico médico, entre muchos otros avances. Como tampoco será posible conocer innumerables procesos biológicos que intervienen en el desarrollo de la vida sin las aportaciones futuras de las matemáticas.

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