04 de septiembre de 2019
04.09.2019

La Policía encontró en casa del violador de la senda fluvial las zapatillas y la ropa que describió su víctima

Los agentes intervinieron un destornillador con el que presumiblemente J. M. S. D., que lavó algunas prendas, habría intimidado a la mujer

04.09.2019 | 01:33
La Policía encontró en casa del violador de la senda fluvial las zapatillas y la ropa que describió su víctima

La detención del candasín J. M. S. D. el pasado sábado como presunto responsable de la agresión sexual perpetrada en la senda fluvial contra una mujer de cuarenta años (avanzada por LA NUEVA ESPAÑA) dio comienzo a otra serie de diligencias policiales enfocadas a ratificar la autoría de los hechos y que se prolongaron durante las 72 horas que permaneció detenido en los calabozos de la Comisaría de El Natahoyo. Una de esas actuaciones fue el registro del domicilio en el que vivía con sus padres, en el barrio de El Coto, que se practicó previa autorización al mediodía del mismo sábado del arresto. J. M. S. D. estuvo presente, esposado, mientras los agentes registraban en las estancias del domicilio en las que pudiera haber pruebas para constatar su responsabilidad en los hechos.

El sospechoso, al que detuvieron cuando llevaba bolsas de plástico con ropa, siguió con detalle el exhaustivo registro de sus pertenencias que tenían como objetivo demostrar que había estado en la zona donde ocurrieron los hechos. Los agentes intervinieron prendas de ropa que se correspondían con las que había descrito su víctima cuando denunció los hechos.

Sin barro ni tierra

El registro policial también puso especial atención al calzado del acusado. Allí localizaron unas zapatillas deportivas que "habían sido lavadas recientemente para eliminar los restos de tierra y barro que pudieran haber quedado del lugar" tras consumar la agresión sexual, según explican fuentes policiales. No obstante, la suela podría coincidir.

J. M. S. D. se mantuvo tranquilo, por momentos frío, durante toda la intervención policial en el domicilio de los padres, que ya habían pasado por algo similar cuando fue detenido en la década de los noventa cuando fue detenido en Avilés. Además, los agentes encontraron un destornillador que, según estiman los investigadores al frente del caso, "pudo ser el arma utilizada para doblegar la voluntad de la mujer y satisfacer sus deseos libidinosos".

Las pesquisas policiales continuaron en los días sucesivos para completar los informes necesarios para llevarlo ante la magistrada Carolina Montero, que ayer cumplía funciones de Guardia. Todas esas pruebas recabadas por los agentes fueron determinantes para que el Ministerio Fiscal solicitase su ingreso en prisión, comunicada y sin fianza. Una petición atendida satisfactoriamente por la juez que lo envió al Centro Penitenciario de Asturias.

A prisión

Las asociaciones de mujeres llevan años advirtiendo que la reinserción de delincuentes sexuales "es casi imposible". El presunto violador de la senda fluvial –enviado ayer a prisión, comunicada y sin fianza acusado de inicio de un delito de agresión sexual por su último ataque– es un claro ejemplo de su denuncia. Tras pasar catorce años en la cárcel por distintos delitos sexuales a mujeres –fue arrestado hasta en cuatro ocasiones entre 1992 y 1998–, J. M. S. D. volvió a ser detenido en 2016 por quebrantar una orden de alejamiento. La que otra gijonesa había logrado obtener al sentirse acosada y perseguida por este individuo, al que ni conocía ni había estado relacionado nunca. J. M. S. D, de 59 años y vecino del barrio de El Coto, el lunes de la pasada semana volvía a las andadas y violaba a una mujer de 40 años que había salido a correr por la senda fluvial.

La investigación policial, que permitió reunir los datos suficientes para que la magistrada enviase a prisión preventiva a este hombre, arrancó con la denuncia de la propia víctima, que llamó con el teléfono de un conductor al que había pedido ayuda en la calle Corín Tellado, en Viesques. Desde el primer momento, los agentes de la Unidad de Familia y Mujer (Ufam) vieron "coherente y creíble" el relato de la mujer afectada, "comprendiendo las posibles lagunas" de su explicación por el shock sufrido. No obstante, sí ofreció "datos significativos" que permitieron elaborar un perfil de su agresor. La mujer explicó que su atacante cubría su rostro con una braga-bufanda de colores y que la amenazó con un objeto punzante. Además, reveló que sobre las siete de la mañana del lunes 26 de agosto la había abordado en el camino próximo al área recreativa de la carbayera y la había arrastrado unos metros hasta una zona apartada y boscosa junto al río. Allí, J. M. S. D. consumó, presuntamente la violación. Luego huyó y ella pudo escapar.

Pruebas físicas

La Brigada de la Policía Científica realizó una exhaustiva inspección de la zona donde la víctima situó la agresión sexual. Los vestigios y efectos recogidos en el lugar fueron determinantes para identificar al responsable de este episodio que causó conmoción en la ciudad, donde este tipo de delitos no son, afortunadamente, habituales. El jueves, los agentes de la Ufam ya buscaban a J. M. S. D. por lo ocurrido. Además, la familia del sospechoso denunció su desaparición, pues nada sabían de él desde hacía días. En concreto, este candasín de 59 años no se había puesto en contacto con ellos después de cometer la violación.

Las labores de búsqueda del sospechoso –compaginadas con la misión de evitar que cualquier otra mujer sufriese lo mismo– dieron sus frutos al mediodía del sábado, cuando localizaron a J. M. S. D. saliendo de casa de un amigo suyo, en la calle Cataluña, en la que se había refugiado desde la presunta comisión de los hechos. En ese momento llevaba bolsas de plástico con ropa. En el momento de la detención, no opuso resistencia.

La investigación conjunta de la Ufam y Policía Científica se mantiene latente, a la espera de los informes periciales y del resultado de los análisis del laboratorio de las muestras recabadas. No obstante, los resultados de ADN todavía no han sido verificados por el laboratorio, ubicado en La Coruña, pero fuentes policiales aseguran que "sin duda vendrán a ratificar la identificación obtenida con los vestigios hallados en el lugar del asalto". En el registro domiciliario hallaron prendas que se correspondían a las descritas por la víctima y unas zapatillas deportivas que habían sido lavadas recientemente.

Reincidente

El historial de delitos sexuales de este hombre es amplio, lo que a buen seguro generará un debate social. Entre 1992 y 1998 fue detenido hasta en cuatro ocasiones por violaciones en Avilés, Oviedo y Torrelavega, en Cantabria. En total, pasó entre rejas 14 años. Lejos de reinsertarse, según parece, volvió a ser detenido en 2016 por incumplir una orden de alejamiento decretada por un juez de instrucción de Gijón. Al parecer, una mujer gijonesa le había denunciado por sentirse acosada y perseguida por este individuo. Una mujer que en ningún momento había mantenido contacto con él. No existía, de hecho, ni relación personal ni mucho menos sentimental.

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