24 de septiembre de 2019
24.09.2019
Un trágico crimen sin precedentes en la ciudad

La madre del bebé hallado en la basura, en prisión por asesinato, tenía el contenedor al lado de casa

Un joven de 27 años que convivía en Nuevo Roces con la detenida, en libertad con cargos

24.09.2019 | 02:52
Daniel B. S. y Silvia A. M., la pareja detenida por el crimen de Nuevo Roces.

Durante casi dos meses estuvieron viendo desde la ventana de su casa el contenedor de basura en el que presuntamente arrojaron a su hijo, asesinado a puñaladas nada más nacer. Caminaron a diario junto al improvisado altar de velas, flores y peluches que los vecinos de Nuevo Roces, impactados por el cruel delito, fueron depositando junto al lugar en el que se encontró al recién nacido, sin vida dentro de una mochila, entre desperdicios. Menos de dos meses después, tras una ardua y exhaustiva investigación de la Policía Nacional, la madre biológica del niño y su pareja sentimental han sido detenidos por un crimen que conmocionó a toda la ciudad. Silvia A. M., de 28 años y ya en prisión acusada del asesinato; y Daniel B. S., de 27 años y en libertad con cargos, vivían en el ático del número 325 de la calle Jenaro Suárez Prendes, justo en frente del contenedor en el que apareció el bebé. La investigación policial sigue abierta, las diligencias judiciales se encuentran bajo secreto de sumario y todavía son muchas las incógnitas abiertas en torno a este trágico suceso, sin precedentes en Gijón.

El arresto de estos dos jóvenes tuvo lugar el pasado sábado al amanecer. Llevaban ya varios días identificados por la Policía -al menos desde la pasada semana- después de que, tras múltiples líneas de investigación abiertas desde entonces, tuviesen una buena pista para estrechar el cerco. La pasada semana, incluso, los agentes volvieron a entrevistar a varios de los vecinos del bloque. La pareja no se encontraba en su domicilio. Al final, tanto la detención como el registro del inmueble se realizaron el mismo día 21 de septiembre, apenas 53 días después de encontrar al bebé muerto. Tiempo récord dada la complejidad del caso. Y sin casi pistas. Ni sus vecinos, que los definen como "una pareja discreta y retraída", sabían que la chica estuviese embarazada.

Altar en memoria del bebé fallecido. LNE

Varias dotaciones policiales, sin distintivos, llegaron y aparcaron en el garaje del inmueble, cuya salida da precisamente al contenedor de basura donde arrojaron la mochila, tratando de aparentar después una vida normal. Allí, los investigadores revisaron de arriba a bajo el piso, en la cuarta planta, en busca de más pruebas, como el arma empleada para las múltiples puñaladas. Lo hicieron, según explican sus vecinos, con los dos sospechosos presentes además de un familiar. Accedieron al inmueble con las llaves de sus inquilinos, que llevaban viviendo en Nuevo Roces desde que se construyó el edificio y entraron a vivir sus primeros vecinos, en 2017. Una vez recogidas las pruebas abandonaron el piso.

A los dos detenidos se les leyeron sus derechos en sede policial. Cada uno, al haber conflicto de intereses, estuvo representado por un abogado de oficio distinto. Igual ocurrió, poco después, al llegar al Palacio de Justicia donde se les tomó declaración judicial. En funciones de guardia se encontraba Ana López Pandiella, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, muy conocida por ser la primera instructora, en su día, del "caso Marea". En base a las pruebas aportadas por la Policía Nacional, y tras la pertinente petición de Fiscalía, la magistrada decretó, según confirman fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), "una orden de prisión, comunicada y sin fianza" para Silvia A. M. por un delito de asesinato, "sin perjuicio de que a lo largo de la instrucción esta calificación pudiese modificarse", lo que hace pensar que fue la autora material del crimen. El mismo sábado durmió la cárcel. No ha trascendido si ya se solicitó un examen psiquiátrico de la joven para evaluar su estado mental.

Daniel B. S. y Silvia A. M., la pareja detenida por el crimen de Nuevo Roces.

Distinta suerte corrió el que es su pareja sentimental desde hace varios años, y con el que vivía en Nuevo Roces desde 2017, Daniel B. S.. Este joven, que cumplió 27 años el 3 de agosto pasado (justo el día después de que se encontrase el cadáver del bebé), quedó en libertad tras declarar ante la juez, "pero sigue vinculado a la causa" y tiene "la obligación de comparecer todos los días en el juzgado". Los vecinos de su edificio aseguran que, tras ser detenido, "no ha vuelto" por allí.

"Prioridad absoluta"

El macabro hallazgo del bebé tuvo lugar sobre las dos de la madrugada del 2 de agosto, cuando un vecino de Nuevo Roces que acostumbraba a rebuscar entre la basura halló una mochila en el interior del contenedor. Al abrirla se encontró con un bebé cubierto de sangre, todavía con restos de placenta y el cordón umbilical. Poco después se personaron en el lugar varias dotaciones policiales que de inmediato comenzaron una investigación que ha tenido durante semanas volcada a la Comisaría de El Natahoyo. Desde que la autopsia reveló que lo habían asesinado a puñaladas -al menos ocho cortes profundos, además de otras heridas más superficiales por todo el cuerpo del bebé- fue "una prioridad absoluta" para todos, especialmente para los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y la Brigada Judicial. Horas ingentes de trabajo, revisiones exhaustivas de las imágenes de las cámaras de seguridad, señales de telefonía móvil, examen de los restos biológicos, vestigios y toma de declaraciones a los vecinos del barrio. También el control de hospitales y centros de salud de Gijón, Asturias y comunidades aledañas.

La investigación policial sigue en marcha y todavía son muchas las preguntas sin respuesta.

"Es una chica retraída y no sabíamos que estaba embarazada"

Nadie en Nuevo Roces quería pensar que los responsables del trágico crimen del bebé fuesen personas con los que se cruzaban todos los días. "Llevan aquí toda la vida, la verdad que estamos muy sorprendidos, flipando, porque no sabíamos que estuviese embarazada", asegura Martín Villa, vecino del inmueble. "No me lo puedo creer, no tengo palabras", decía otra vecina del número 325 de la calle Jenaro Suárez Prendes que, además, tiene niños pequeños. Muchos de ellos, incluso, hasta habían hablando con ellos del macabro hallazgo del bebé delante de sus casos. "Actuaron con una enorme frialdad, como si no tuviesen nada que ver y hasta dijeron que era terrible lo que había pasado", explica una vecina al enterarse de que los ocupantes del ático habían sido detenidos por este crimen que les dejó conmocionados hace menos de dos meses.

El contenedor en el que fue abandonado el cadáver.

El revuelo en el edificio en el que vive la pareja desde 2017 comenzó el sábado, con motivo del registro del piso. Varios coches sin distintivos de la Policía Nacional entraron por el garaje y ocuparon varias plazas de aparcamiento, eran muchos agentes y "venían con guantes y cajas en las que ponían Cuerpo Nacional de Policía". Algunos vecinos se los encontraron y les vieron llevarse a los detenidos. "Ellos viven aquí desde hace tiempo, con su perro, al que suelen sacar a pasear; sigo sin creérmelo porque el jueves -dos días antes de su arresto- la vi a ella con el perro bajando por las escaleras tan tranquila", apuntaba otra mujer de la que entraba ayer al portal.

De vacaciones

Ningún vecino daba crédito a la noticia. Especialmente porque no sospechaban que la joven estuviese embarazada. "Es una chica un poco rellenita, pero no pensé que fuese un embarazo", argumenta un vecino. Y eso que la gestación del bebé fue completa. "No sabíamos nada, no podía ni imaginarlo, pero ahora es cierto que vestía con ropa amplia a veces", explica otra habitante del edificio.

Algunos sí se sorprendieron la pasada semana cuando la policía volvió a interrogar a algunos de ellos. "Me pareció raro porque en su día, cuando encontraron al bebé, ya nos habían preguntado, y la pasada semana volvieron", relata una joven. "Estuvieron en casa de una vecina que sí sabíamos que había estado embarazada, y estaba allí con el recién nacido; pero el día que vino la policía no estaban ellos", desvela otra inquilina del edificio. Al parecer, según explicaron, días después del hallazgo del bebé asesinado frente a sus casas, "esta pareja se había ido de vacaciones". "O al menos no estuvieron por aquí".

"Poco habladora"

Tras esa ausencia de unos días volvieron. De hecho "les vimos entrar con bolsas del supermercado hace nada", relata otra mujer de la comunidad en la que, al menos de vista, se conocen todos. "Ella no es muy habladora, decía hola y poco más; parecía un poco especial y se la notab algo nerviosa cuando se encontraba con gente", explica otro vecino. En cambio, en una cafetería de Nuevo Roces donde ambos acudían con frecuencia la definen como "una chica maja y muy agradable, perfectamente normal". "Eran clientes habituales, venían y nunca nos dimos cuenta de nada; pero es cierto que ahora que nos enteramos nos dimos cuenta que llevaban ya una temporada sin pasar por aquí", explica la hostelera Josune Aparicio. "No me lo esperaba, siempre fue un chaval muy risueño", aporta de Daniel B. S. una amiga del pasado.

Según sus vecinos, la joven enviada a prisión "no trabajaba" en la actualidad. En cambio, "a él sí le veías salir en una furgoneta blanca a trabajar por las mañanas, un vehículo que está aparcado en el garaje", comentaba otro hombre. En la asociación de vecinos de Nuevo Roces, por su parte, se limitaron a explicar que un hecho como éste "nos apena que ocurra en nuestro barrio, pero ahora es momento de dejar trabajar a la policía y no interferir".

La investigación de la Policía Nacional, que ha permitido enviar a prisión preventiva a Silvia A. M. y mantiene a su pareja como investigado, sigue su curso y está bajo secreto de sumario. Continúan las pesquisas y por delante queda una ardua instrucción para conocer con detalle todo lo ocurrido y a sus responsables. Ahora la madre está acusada de un delito de asesinato y, en base al Código Penal, la procesada podría ser condenada a prisión permanente revisable. En el caso de que efectivamente pueda ser imputable, concurren las condiciones necesarias para que se solicitase esta condena por el crimen. Por un lado, la alevosía y por otro el ensañamiento. Además, como en el reciente caso de Ana Julia Quezada, también está, a tenor del artículo 140, el hecho de que la víctima es menor de dieciséis años de edad.

Hablaron del crimen por el WhatsApp de la comunidad

Los propietarios de la comunidad de vecinos del número 325 de la calle Jenaro Suárez Prendes cuentan desde hace tiempo, para las gestiones administrativas, con un grupo de WhatsApp en el que están todos sus miembros. Ayer por la tarde, de hecho, Daniel B. S. todavía seguía dentro. "En ese grupo hemos hablado todos del asesinato del bebé, maldiciendo a los responsables y deseando que los atrapasen pronto; jamás pensé que fuese alguien de aquí, pero ahora me entero de que encima leía todo lo que poníamos", cuenta una vecina que, todavía ayer, compartió la noticia en el grupo de la detención de ambos. Los vecinos, a raíz de lo ocurrido, sopesaron instalar cámaras de seguridad para controlar lo que pasaba en los aledaños de sus casas.

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