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La Politécnica recupera la próxima semana la cámara anecoica destrozada en la riada

Las últimas pruebas ya están en marcha, tras un curso en blanco, y con mucho material de laboratorio que aún no se ha podido recuperar

El profesor Fernando Las Heras, en el espacio que ocupa la cámara anecoica.

El profesor Fernando Las Heras, en el espacio que ocupa la cámara anecoica. ÁNGEL GONZÁLEZ

El campus gijonés podrá empezar a utilizar la cámara anecoica el en un par de semanas. Es el plazo que se marcan los docentes para disponer de nuevo de un espacio altamente especializado y que quedó destruido después de la tromba de agua caída a principios de junio del año 2018,

Las lluvias torrenciales de hace más de un año ocasionaron daños en el centro cercanos a los cinco millones de euros. El caudal del Río Peñafrancia rebasó la carretera, se coló en la planta baja del edificio Polivalente y los sótanos, donde estaban situados varios de los laboratorios del centro, quedaron anegados. Los mayores estragos se registraron entre los módulos 8 y 12, la cafetería quedó llena de barro, con la cocina inservible, congeladores estropeados y los víveres echados a perder, la copistería arrasada y varios laboratorios, como el de Ciencia de los Materiales o el de Teoría de la Señal, dañados para siempre con casi un metro de agua.

Un millón de euros

Fue la cámara anecoica, un espacio en el que se aísla completamente el sonido para llevar a cabo los experimentos de Teoría de la Señal, el espacio más afectado, por su elevado coste y por la complejidad de montar una sala de estas características. Tras la inundación se decidió trasladar la cámara a la primera planta del edificio, a salvo de nuevas hipotéticas riadas, y las pruebas para comprobar que todo funciona correctamente finalizarán la próxima semana. Será entonces cuando el área de Teoría de la Señal pueda empezar a trabajar con este equipamiento, después de un curso en blanco.

Pero muchos otros equipos no se podrán recuperar porque el dinero de los seguros no alcanza. Según estima la propia Universidad, haría falta casi un millón de euros adicional para la compra de material de laboratorio similar al que tenía la Escuela antes del desastre. Un dinero que, de momento, no ha llegado, y que sigue lastrando la actividad académica y la investigación en los niveles en los que se venía haciendo en Gijón hasta que se produjo la riada.

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