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Salzburgo se rinde a un gijonés

El arquitecto Roberto Paraja dirigió en Austria la rehabilitación de la iglesia de San Pedro

Una imagen del altar mayor el día de la fiesta de San Ruperto.

Una imagen del altar mayor el día de la fiesta de San Ruperto.

Con exactitud germánica el pasado día 22 de septiembre se reinauguró la basílica benedictina de San Pedro de Salzburgo, una obra que ha durado exactamente un año y cuya dirección ha corrido a cargo del arquitecto gijonés Roberto Paraja. Ha sido un año exacto de trabajos para dar lustre al

Paraja, joven arquitecto gijonés emigrado a Austria, donde desarrolla una brillante carrera, ha estado detrás de una intervención nada sencilla. De mano, por la singularidad de la basílica, la iglesia más importante de la ciudad cuna de Mozart por detrás de la catedral, de estilo barroco rococó y fundada en el siglo VII. De su importancia da fe el hecho de que cuenta con la biblioteca más antigua de Austria y es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1996 como parte del centro histórico de Salzburgo. En ella y en el año 1769 Mozart, con sólo 13 años, compuso la "Misa Dominicana" para el abad Hagenauer, y en ella también dirigió de forma personal en el año 1783 su famosa Misa en Mi menor. Además, Hyden está enterrado en su cripta, y su colorido cementerio, uno de los más antiguos de Europa, se hizo célebre en la película "Sonrisas y lágrimas".

Los trabajos ejecutados durante el último año por el estudio de Paraja han supuesto una ampliación de la cripta datada en el siglo X para el enterramiento de los abades, así como en la estabilización de la bóveda que en los últimos 200 años llegó a ceder unos 30 centímetros. Un punto crítico de la intervención por el riesgo del trabajo en altura y por la necesidad de respetar todos los frescos con los que está decorada la techumbre. Además también ejecutaron la renovación del presbiterio y de la instalación eléctrica del templo, con un presupuesto total cercano a los 15 millones de euros y con una puntualidad fuera de dudas.

En el templo no se intervenía desde el año 1.000, y por eso la reinauguración fue seguida con gran expectación por la sociedad de Salzburgo. Los vecinos celebraron por todo lo alto el fin de las obras después de que hace un año el templo quedara clausurado para acometer los trabajos de rehabilitación, que supusieron la colocación de un complejo andamiaje en la parte central para proceder a trabajar en la bóveda. El pasado día 22 cientos de personas acudieron a la misa festiva de San Ruperto, cuyas reliquias se colocaron en el altar central bajo una piedra de dos toneladas de peso. Una comida popular en la calle puso el broche d oro a un trabajo que ha supuesto para Paraja "todo un reto", pero con el que han quedado "plenamente satisfechos".

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