05 de noviembre de 2019
05.11.2019

El acusado de matar a Silvia Hernández: "Las heridas no nos parecían graves"

Celestino G. V. insiste en que no quiso matar a la joven de dos puñaladas, sino arrebatarle un cuchillo de cocina para evitar que se hiriese a sí misma

05.11.2019 | 14:47
El acusado, hoy, en el juicio.

El acusado de matar a su pareja con un cuchillo de cocina en Gijón, Celestino G. V., ha insistido hoy en la repetición de su juicio (el Supremo anuló la anterior condena de 4 años) que no hirió adrede a su víctima, Silvia Hernández, sino que trató de quitarle un cuchillo que ella empuñaba con la intención de quitarse a vida. Durante ese rifirrafe, asegura, hubo un par de "cortes" en el costado y abdomen de la joven. "No parecían graves, ni ella ni yo le dimos importacia", afirmó esta mañana. Esos dos cortes resultaron ser incisiones, una le perforó el pulmón y la otra la pared del abdomen, siendo esta segunda la causa de final de su muerte.

El acusado, cuya condena a cuatro años de cárcel por homicidio por imprudencia grave fue anulada por contradicciones en el veredicto, ha hecho estas declaraciones durante la primera sesión del juicio que se repite en la Sección Octava de la Audiencia Provincial por el asesinato de S.H.A en marzo de 2016 tras clavarle un cuchillo de cocina.

El acusado se enfrenta a una pena de condena de 22 años de prisión, que interesan la Fiscalía y la Abogacía del Estado por un delito de homicidio, y a la solicitud de la pena de prisión permanente revisable que solicitan la acusación particular y la popular, ejercida por la Asociación de Abogadas para la Igualdad, por un delito de asesinato.

Según el relato fiscal, la pareja inició una "acalorada discusión" la madrugada del 13 de marzo de 2016, sobre las 02:30 horas, cuando se dirigía hacia el domicilio que compartía, en Gijón, en el transcurso de la cual el acusado amenazó a la mujer, S.H.A., con que "la iba a matar".

Una vez dentro de la vivienda, continuó la discusión y, en un momento dado, C.G.V. cogió un cuchillo, de 22 centímetros de longitud y una hoja de 11,5 centímetros, y "con la decisión de acabar con su vida", según la versión de Fiscalía, se lo clavó al menos en dos ocasiones, en la zona torácica y a nivel de la axila. "No fue mi intención hacerle daño", ha asegurado este martes el acusado, que ha relatado que la madrugada del 13 de marzo tras cenar en una sidrería de Montevil, donde ella bebió sidra y él cubalibres, fueron a casa donde se inicio una discusión por no encontrar los cargadores del móvil.

Siempre según el acusado, la víctima empezó a dar "voces y patadas a armarios y puertas" y salió "muy muy alterada" al rellano de la escalera con un cuchillo en la mano con el que decía que se iba a cortar y a pesar de que él trató de tranquilizarla no lo consiguió porque cuando le daban "brotes" violentos la víctima "no entraba en razón". Durante el forcejeo ella recibió dos pinchazos con el cuchillo, pero ninguno de los dos fueron conscientes de ello hasta que una vez finalizado el episodio él le estaba curando una herida en el dedo, ha asegurado.

De hecho, ha apuntado que si hubieran sido conscientes de la gravedad de las heridas habrían avisado a los servicios médicos, pero los cortes dejaron de sangrar tras las curas caseras. El corte en el dedo y unos dolores "bastante fuertes" en el lado derecho del torso de la víctima motivaron que el acusado instara a su pareja a acudir al Hospital de Cabueñes, pero ella lo rechazó por miedo a que le cosieran y por no querer dar explicaciones sobre lo ocurrido por temor a una orden de alejamiento. Sin embargo, ha indicado acusado, la mañana siguiente él vio que salía sangre por la nariz y la boca y no le contestaba ni se movía y a pesar de que no creía que estaba muerta, llamó al 112.

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