04 de diciembre de 2019
04.12.2019

Sanz Montes: "Dios habla todas las lenguas, nos abraza siempre y no pide el pasaporte"

El arzobispo de Oviedo presenta "Mis memorias de África", un libro de relatos que describe sus tres viajes a Benín, en un concurrido acto en la Iglesiona

04.12.2019 | 02:50
Por la izquierda, Pedro Tardón, Jesús Sanz, César Barbolla y Manuel Robles, ayer, durante la presentación de "Mis memorias de África" en el salón de actos de la Basílica del Sagrado Corazón.

El arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes compartió ayer en Gijón "un regalo inmerecido" que Dios le había hecho. Esa alegría, en forma de libro sobre sus vivencias en el país de ébano, no era otra que la oportunidad de haber viajado hasta en tres ocasiones a conocer de primera mano la obra que desempeña la misión diocesana de la Iglesia de Asturias en Benín, un país a más de cinco mil kilómetros de distancia desde donde pronunció ayer sus palabras a los feligreses. Fue allí donde Sanz Montes comenzó a escribir, a modo de diario, sus "Memorias de África", una serie de relatos cortos que ayer presentó en un concurrido acto celebrado en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, conocida popularmente como la Iglesiona.

Jesús Sanz Montes compartió con los presentes -y describió nítidamente- sus sensaciones ante el caluroso y agotador clima de Benín, la picante y distinta comida del país así como las formas de vida de las gentes que conoció en la ciudad de Bembéréké, que se desvivían por agasajarle con todo lo que podían. "Un relato de peregrino" que llevó a cabo con la ayuda de imágenes de su estancia en el país africano y pequeñas dosis de humor que despertó varias sonrisas entre el público. Pero lo importante de ayer fue transmitir el mensaje a los presentes de que "Dios tiene todas las pieles, habla todas las lenguas, nos abraza siempre y no nos pide el pasaporte; al descubrirnos como hijos de Dios, somos todos hermanos".

Viaje de Navidad

La enseñanza de ayer llegó tras una anécdota en el segundo de sus viajes, durante la Navidad. Mientras él contemplaba un belén se le acercó una niña que rondaba los sietes años. "Al verme preguntó que si me gustaba, y le contesté que mucho", avanzó Sanz Montes. La niña siguió preguntándole y le dijo en su particular francés: "¿Se ha dado cuenta de que la Virgen María y su niño Dios son negritos como yo?". "Esa niña me dio una lección de cristología de primer nivel", reflexionó el arzobispo durante su ameno parlamento.

Hubo tiempo también para que el arzobispo leyese en voz alta uno de los pequeños relatos que conforman el libro. Fue el que hace relación a su visita una cárcel de mujeres, donde muchas vivían allí con sus pequeños. Las miradas de esas mujeres presas, "con sus gritos de auxilio y la gratitud por la visita", fue algo que le marcó para siempre, según reconoció ayer.

El arzobispo estuvo arropado ayer por el responsable episcopal de misiones, Pedro Tardón; César Barbolla, miembro de la misión diocesana de la Iglesia de Asturias en Benín; y Manuel Robles, rector de la Basílica del Sagrado Corazón. Sanz Montes, antes de la presentación del libro, presidió la misa de la tarde en la Iglesiona, concelebrando con Manuel Robles ante un nutrido grupo de fieles.

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