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Covadonga Valdés Moré: "Mis jardines son un intento de atrapar la belleza efímera"

La artista gijonesa presenta la edición, en formato desplegable, de una de las obras de la exposición que aún puede verse este mes en el Evaristo Valle

Covadonga Valdés Moré, ayer, en la librería La Buena Letra con Pablo Basagoiti.

Covadonga Valdés Moré, ayer, en la librería La Buena Letra con Pablo Basagoiti. ÁNGEL GONZÁLEZ

"Un intento de atrapar la belleza efímera". Es lo que piensa la artista asturiana Covadonga Valdés Moré (Gijón, 1966) de la exposición "Jardín de bolsillo", que aún puede verse este mes en el Museo Evaristo Valle. De esta muestra, que es otra confirmación del gusto de esta pintora por la

"Jardín de bolsillo", la exposición y la publicación, nacen de una "nostalgia" y un "anhelo", como afirma la artista: la necesidad de tener a mano, nunca mejor dicho, uno de esos jardines que son epítome de la belleza durante el paso de las horas y los ciclos de la naturaleza. El reencuentro y la búsqueda de la libertad, también. "Lo que he querido es hacer mis jardines de bolsillo, porque echo de menos la naturaleza", subraya Covadonga Valdés Moré. La nieta pintora del gran pintor que fue Mariano Moré vive a caballo de Gijón y Bilbao. Y tiene ese sentido japonés del instante irrepetible de una floración, del mirlo en la enramada, de la nervadura de una hoja.

La exposición "Jardín de bolsillo", tan bien elegida para un lugar como el Evaristo Valle, pues el museo posee algunos de los jardines privados más bellos de España, reúne cuarenta obras en papel y cartulina que son resultado de esa aguda y afinada visión de la naturaleza que cultiva Covadonga Valdés Moré. De la acuarela al guache, el lápiz, el "collage"... Distintas técnicas que la artista domina y con la que establece una relación cordial con la belleza. Y una exposición pensada además para todo tipo de públicos, como subraya la pintora.

La edición de "Jardín de bolsillo", con esa obra que suma distintos fragmentos vivos de los jardines del Evaristo Valle (un parque artístico, en todos los sentidos, al aire libre), prolonga de alguna manera la idea de una naturaleza portátil, de un paraíso próximo. Antes de la presentación en La Buena Letra, Covadonga Valdés Moré se mostró muy satisfecha con el resultado material de esta publicación: "Es un lujo". Verdes, rojos, rosas. Colores de verano para dar cuenta de la aventura de la mirada de la artista por la suma de paraísos que se asoman a los exteriores del Evaristo Valle. "Estuve yendo a esos jardines hasta dar con esa pieza", relata la artista.

La pintora tiene también un recuerdo para su casa estival de Piloña, donde se deja prender, asimismo, por la magia de una matas, unas hierbas. El arte como gozo y consuelo; y como juego, claro. Son las maneras con que Covadonga Valdés Moré va ampliando los "jardines" de su pintura sensitiva.

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