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La natalidad cae a su mínimo histórico en Cabueñes, con 1.369 partos el último año

Los alumbramientos en el hospital gijonés no han dejado de bajar desde 2009 l Ese ejercicio habían dado a luz 2.285 madres, un 40% más que ahora

La natalidad cae a su mínimo histórico en Cabueñes, con 1.369 partos el último año

La natalidad cae a su mínimo histórico en Cabueñes, con 1.369 partos el último año Marcos León

La natalidad en Gijón ha vuelto a caer este último año a límites históricos. En el recién terminado 2019 el hospital de referencia el área V registró un total de 1.369 partos,el dato más bajo desde que se publican registros digitalizados (1990) y que supone un descenso del 40% en tan

De los 1.369 partos registrados, 56 de ellos fueron gemelares, una cifra que a ojos del personal de Cabueñes no acaba de arrancar (oscila entre 35y 60 cada año desde inicios de década) debido a que los partos múltiples se deben, en su mayoría, a tratamientos de fertilidad y fecundación. Como este servicio es privado, muchas familias aplazaron hasta nuevo aviso su idea en tiempos de crisis y, al menos desde el hospital, todavía no se ha notado mejora alguna.

El área V vivió su momento estrella en nacimientos en el año 2008, cuando se registraron 2.378 alumbramientos. La ciudad había mantenido un aumento constante desde 1998 y, desde los años 90, nunca se habían bajado de los 1.600 recién nacidos. Desde entonces la dinámica evoluciona en sentido contrario y, tras los citados 2.285 nacimientos en 2009, Cabueñes ha ido perdiendo una media de cien pequeños cada doce meses: fueron 2.138 en el año 2011, 1.818 en 2014 y 1.491 en 2018. La diferencia en los últimos once años se traduce en mil recién nacidos menos.

Lo que sí ha ganado estabilidad es el tratamiento con epidural durante el parto. Según explicaban hace meses en este diario desde el servicio de Ginecología, se consigue aplicar en alrededor de un 60% de las madres (contando partos naturales y cesáreas) y, a falta de que se cierre la cifra exacta de 2019, la sensación en Cabueñes es que la variación será mínima. Tampoco se prevé mayor diferencia en el novedoso servicio del "gas de la risa", un analgésico que sirve también para aliviar el dolor durante el parto y que se aplica de forma inhalada en el hospital desde hace casi dos años. Sin embargo, como el efecto calmante de este medicamento no alcanza el de la epidural, los facultativos siguen recomendando la segunda opción y reservando el gas para aquellas madres que simplemente buscan un recurso que les reduzca el estrés y el nerviosismo del proceso.

Desplome de la natalidad

Pero, ¿por qué sigue desplomándose la natalidad gijonesa? El primer motivo podría ser demográfico: el 21% de la población asturiana tiene más de 65 años y es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de ancianos en toda España. La región también es la que menos proporción de niños tiene, solo un 11%, y la tendencia general en el país es un aumento de la edad media de las madres, que tras su incursión en el mundo laboral han ido retrasando cada vez más su momento de formar una familia. Según la última Encuesta de Fecundidad del Instituto Nacional de Estadística (INE), de hecho, el 21,4% de las asturianas con menos de 40 años no quiere tener hijos. Es, también, la mayor tasa del país, que sitúa su media en el 15,2%.

Precariedad y conciliación

Precariedad y conciliaciónA ojos de la feminista Blanca Cañedo-Argüelles, sin embargo, el aspecto demográfico no sirve para explicar este descenso. "Por muy envejecida que esté la región el problema real es por qué las mujeres retrasan su maternidad, y eso se debe a cuestiones sociales", apunta. La experta asegura que las dificultades en materia de conciliación laboral y familiar evitan que muchas mujeres que, aunque descarten por completo la idea, sí estarían dispuestas a ser madres. "Habría que cambiar de una vez el chip ese de que los hombres 'ayuden' en la crianza, como un favor, y facilitar la maternidad con servicios de guarderías, dar ayudas para independizarse y apoyar más a mujeres inmigrantes, que suelen estar más dispuestas a tener hijos y eso en Asturias nos puede venir bien", concretó. Descarta, eso sí, que el descenso de la natalidad haya implicado una subida de los abortos, ya que en Asturias se registraron, por ejemplo, 2.078 en 2017 y 2.093 en 2010.

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