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BORJA BALBUENA | Ha escrito un libro para recaudar fondos contra el cáncer infantil

"Muchos aún no saben qué es el cáncer y te miran con pena o no se atreven a tocarte"

"Yo también creía que era como en las películas hasta que lo viví, y no, no estás constantemente vomitando y con dolores; aprendí mucho de mi enfermerdad"

Borja Balbuena, ayer, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón.

Borja Balbuena, ayer, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. JUAN PLAZA

Antes de que a Borja Balbuena (Gijón, 1996) le diagnosticaron un linfoma con 16 años, creía que toda su vida ya estaba planificada. Iba a sacarse el título de socorrista cuanto antes y tratar de encontrar un trabajo para poder vivir de forma independiente, y solía dejarse llevar por la procastinación tan

- ¿Cuál es la intención de "Superhéroes sin superpoderes"?

-Me pareció una forma muy bonita de recaudar fondos. Conocí a un padre que perdió a su hijo por un cáncer y que hizo algo parecido y yo, que había empezado a anotarlo todo en una libretita, empecé a hacer lo mismo, pero sin saber muy bien para qué. Me daba algo de vergüenza.

- Y ahora ya va por la segunda edición.

-¡Sí! La primera voló. Salió en agosto de 2018 y en noviembre ya estaba agotada. Para entonces ya llevábamos tiempo buscando al patrocinador de la segunda tirada y conseguimos sacarla a tiempo. De la primera fueron 500 ejemplares y de la segunda, 700. Ahora la cosa está un poco parada así que hemos pensado que estas épocas festivas igual nos ayudan a vender los 293 que nos quedan por casa. Como el patrocinador nos los imprime gratis, los 13 euros que cuesta se donan a Fundación Pequeño Deseo y a Deporte vs Cáncer Infantil.

- En Asturias Pequeño Deseo funciona con la única colaboración de la gijonesa Camino Luz, así que no le vendrá mal una ayuda.

-Ya... Camino se dedica a cumplir un deseo de niños enfermos con mal pronóstico, su trabajo es brutal. Yo fui uno de esos niños, así que la llamo madrina.

- ¿Cuál fue el deseo?

-Iba a ser un viaje a Roma, pero al final cuando me dijeron que ya estaba limpio mi madre me "engañó". Me llevó a Madrid diciendo que era para celebrar y acabé conociendo al arquitecto Joaquín Torres y puede hacer prácticas con él. Estoy estudiando Arquitectura, así que era mi sueño.

- ¿Cómo va la carrera?

-La estoy retomando ahora, porque hace dos años me entró un poco de bajón y decidí volverme a casa. Noté algún bulto en el cuello y me agobié, aunque al final no fue nada. Me vine e hice el ciclo de Proyectos de Edificación, en el IES FernándezVallín. Ahora estoy recuperando asignaturas y espero pasar el año que viene limpio al cuarto curso. Aproveché muy bien el tiempo aquí, di muchísimas charlas en colegios e institutos. Ahí descubrí que muchos aún no saben qué es el cáncer.

- ¿Por qué puede ser?

-A los niños no se les dice nada para que no se asusten, pero en realidad sus dudas son muy inocentes. A mí me preguntaban si hice amigos en el hospital y si había otros niños con los que jugar.

- ¿Y el resto de la gente?

-Tampoco saben. A veces parece que creen que es contagioso y no quieren abrazarte, por ejemplo, por si te hacen daño. En realidad con un cáncer la protección debe ser sanitaria, asegurarse de no visitar a un amigo enfermo si tienes una gripe o ponerte mascarilla. En general la visión del cáncer es siempre muy negativa; te miran con pena o no se atreven a tocarte. Yo intenté que no me afectase.

- ¿Lo logró?

-Sí, mayormente. Solo me bloqueé una vez, cuando iba por la calle y un señor me miró con cara de asco. Puedo entender que me mires con pena, pero no eso. Me sentí tan mal que me empecé a poner gorro para taparme la cabeza. Luego cuando se lo dije a mi madre se puso como loca y ya me animé a quitármelo otra vez (ríe). Lo más común es que la gente intente apartar la mirada, para que no te sientas observado, y eso también incomoda un poco. Se nota que no saben que tener la enfermedad no es como en las películas.

- ¿Y cómo es?

-Pues yo creía que iba a estar vomitando constantemente y con dolores todo el rato, por ejemplo. Nunca se habla de los momentos buenos; yo conocí a mucha gente buena y aprendí mil cosas.

- ¿Cuál fue la gran lección?

-Aprendí a valorar el tiempo. Antes decía: bueno, si no lo hago hoy, ya lo haré mañana. De golpe vi que no sabía si mañana iba a poder salir de la cama, así que ahora me apunto a muchos más planes. También aprendí que cuando empiezas a colaborar con asociaciones todavía hay mucha gente que te evita, porque cree que solo quieres sacarle el dinero aunque solo le quieras entregar un folleto con información. Ahora valoro mucho más la labor de estos grupos.

- ¿Podemos resumir un poco el libro para quien no lo conozca?

-Es básicamente un diario. Cuento toda mi historia según me fue pasando, pero sin centrarme demasiado en lo, digamos, morboso. También hablo de lo bueno, de la gente que conocí. Es un repaso breve de lo que es vivir y superar un cáncer con 16 años. La idea es romper un poco el tabú de este tema y recaudar fondos. Deportes vs Cáncer, por ejemplo, dona dinero para labores de investigación y financia equipos para humanizar la planta oncológica Pediátrica del HUCA. Fueron los que pusieron los coches teledirigidos para niños que van a quirófano. La causa es buena.

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