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PABLO ROSADO | Cirujano maxilofacial, galardonado en los Premios Europeos de Medicina

"La cirugía plástica aún es tabú; muchos cogen días libres para poder disimular"

"Tenemos un centro de operaciones de deformaciones faciales en Gijón que es referente en España"

Pablo Rosado, en la gala de los European Medicine Awards.

Pablo Rosado, en la gala de los European Medicine Awards. LNE

Pablo Rosado (Gijón, 1980), cirujano de maxilofacial, es uno de los profesionales de su área más reputados de la región. Tras varios años de trabajo en el HUCA y en Cabueñes, hace algo más de un lustro comenzó a dedicarse en exclusiva a la actividad privada para desarrollar su especialidad en cirugías plásticas y de reconstrucciones faciales, y hace poco más de un mes fue galardonado en los European Medicine Awards (Premios Europeos de Medicina) como mejor profesional de su categoría.

- Su especialidad médica no es demasiado conocida.

-No, mucha gente no sabe muy bien si hacemos cirugía dental o plástica y poco más. En realidad abarca más, porque lo que hacemos es toda la cirugía de la cara, boca y cuello. Normalmente trabajamos con dentistas que nos envían casos más complejos de implantología, las operaciones plásticas de la cara y corrección de deformidades de cara, por ejemplo, por tumores de la boca y accidentes o agresiones. Es una especialidad que aunque ocupa un territorio pequeño es muy variado y amplio.

- ¿Se orientan más hacia la cirugía plástica?

-Yo diría que sí, lo que más hago es implantología dental y cirugía estética facial, así que también me ocupo de deformidades del rostro como el prognatismo mandibular, que es cuando el mentón sobresale más que el maxilar superior.

- ¿En qué se basa el premio que recogió hace unas semanas?

-Fue la gala de los European Awards in Medicine, celebrada en París. Gané en cirugía maxilofacial y valoraba, en principio, calidad asistencial, innovación y actividad investigadora.

- ¿Fue un galardón a título personal?

-Técnicamente sí, pero es relativo. Coordino la Unidad de Cirugía Maxilofacial del Hospital de Begoña, así que en realidad el premio recae sobre todo el equipo.

- Antes se formó en el HUCA y en Cabueñes.

-Sí, estudié Medicina en Oviedo y me saqué la especialidad allí, en el HUCA. Luego estuve ocho años de adjunto en Cabueñes y hace siete años empecé con la actividad privada en Begoña.

- La cirugía plástica no suele tener mucho hueco en la pública, ¿qué servicios abundan?

-En la pública sí se cubre, por ejemplo, la reconstrucción de enfermos con tumores. Nosotros ahora estamos intentando gestionar algún proyecto solidario para enfermos sin recursos de otros países que, si todo va bien, saldrá adelante en cosa de un año. Ahora estamos intentando traer a pacientes a Gijón para cirugías ortognáticas.

- ¿Qué son?

-Son para usuarios con deformidades en el rostro como el prognatismo mandibular, la sonrisa gingival y casos de ortodoncia que no se pueden solventar con aparato. Hace un año hemos creado aquí el Instituto de Cirugía Ortognática y somos uno de los pocos centros referentes del país.

- ¿Las operaciones estéticas siguen siendo un poco tabú?

-(Ríe). Creo que bastante. También es verdad es que la gente va teniendo cada vez más cultura y más formación. Pero sí, aunque mucha gente dice que no le importa y que cada uno piense lo que quiera, en verdad se escogen épocas con menos carga de trabajo o se pillan días libres para que no se les note demasiado. Al final si el resultado es bueno tampoco resulta muy obvio, disimulan. Y todavía falta formación, porque hay veces que nos llega un paciente con la foto de un actor diciendo que quiere su nariz. Habría que mejorar la comunicación.

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