04 de febrero de 2020
04.02.2020

Una víctima de machismo cada dos años

Otras seis gijonesas han sido asesinadas por sus maridos o exparejas en la última década l Dos de los casos aún no tienen sentencia firme

04.02.2020 | 02:39

Lorena Dacuña Fernández se convirtió ayer en la séptima gijonesa víctima de violencia de género en la última década. Maridos, parejas o excompañeros sentimentales segaron la vida de Isabel González Pereira (58 años) y María Dolores Rodríguez (54 años) en 2010, María del Rosario García Fuentes (64 años) en 2012, Sonia Meléndez Mitre (48 años) en 2014, Silvia Hernández (34 años) en 2016 y Paz Fernández Borrego (43 años) en 2018. Los dos últimos crímenes están pendientes de sentencia firme.

El último episodio de violencia de género que implicó a una gijonesa fue el protagonizado por Javier Ledo Ovide en febrero de 2016, que cumple prisión preventiva como único acusado por la muerte de Paz Fernández Borrego en Navia. La instrucción, a cargo del Juzgado de Violencia de Gijón, concluyó recientemente y la pasada semana se pasó ya el caso a la Sección Octava de la Audiencia para que señalen fecha para el juicio, que será por el Tribunal de Jurado. Víctima y acusado habían mantenido una relación sentimental tiempo atrás hasta que una discusión motivó el fatal desenlace.

La defensa sostiene que la muerte de Paz Fernández se trató de un accidente originado al caerse ella por las escaleras de la casa de Ledo en Navia al huir tras robar un sobre con dinero. El acusado, según la versión de su defensa, se deshizo del cadáver y lo ocultó a las autoridades por miedo a que su mujer le quitase la custodia de su hijo. En cambio, las acusaciones creen que el procesado, en la prisión de Mansilla de las Mulas, actuó "movido por los celos" y la mató de un golpe en la cabeza con una piedra. Ledo afronta hasta 25 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía por los 15 años que interesa el fiscal.

Otro de los sucesos de violencia de género pendientes de sentencia firme es el de Silvia Hernández, vecina de Roces, que murió por herida de arma blanca. Un jurado popular atribuyó a Celestino G. V., pareja sentimental de la fallecida, un delito de homicidio por omisión, con la agravante de parentesco, por el que el tribunal de la Sección Octava le impuso una pena de doce años y siete meses de cárcel. No obstante, existe recurso de apelación presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) y el hombre sigue en libertad provisional.

Uno de los casos más mediáticos en lo relativo a la violencia contra las mujeres fue la muerte de la popular hostelera Sonia Meléndez Mitre a manos de su expareja y compañero de trabajo en los bares que ella regentaba en la Ruta de los Vinos. Este caso se instruyó también en el Juzgado de Violencia gijonés y es cierto que tanto el jurado popular como el TSJA aplicaron la agravante de género -la condena fue de 20 años de cárcel por asesinato-, pero en última instancia el Tribunal Supremo no lo consideró un caso de violencia de género y rebajó hasta los 14 años por un delito de homicidio con la agravante de abuso de superioridad. "Makelele" lleva cumplidos cuatro años de su condena.

Dos crímenes sin juicio

En 2012, moría asesinada María del Rosario García Fuente, una vecina de la calle Cean Bermúdez de 64 años que fue acuchillada por su marido, de 66. Este hombre del barrio de El Llano se autolesionó después del crimen en el tórax, costado y cuello, pero se salvó de las heridas en el HUCA. No obstante, pese a que se concluyó la instrucción y el fiscal pedía 15 años de cárcel para él, no se llegó a celebrar el juicio porque poco antes se murió de un cáncer del que no quiso tratarse. En aquel caso nadie ejerció la acusación particular.

El peor año en Gijón fue 2010, donde dos mujeres fueron asesinadas por sus respectivos maridos. Y en apenas dos meses de diferencia. El gijonés Luis Morán, vecino de la calle Roncal, en Pumarín, asesinó en la vivienda familiar a su mujer, María Isabel González Pereira, de varios tiros con una escopeta. Este individuo fue condenado a 17 años y medio de cárcel por el asesinato. Poco después, Emilio Rodríguez Villabrille estrangulaba a su mujer, María Dolores Rodríguez Braña, en la vivienda común de El Natahoyo. El hombre tampoco fue juzgado, porque se ahorcó poco después del crimen en Villablino.

Ahora son los familiares y amigos de Lorena Dacuña quienes esperan justicia, mientras la sociedad gijonesa confía en que sea la última víctima machista.

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