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"Lo echó de casa porque le cortó la ropa", aseguran las amigas

La víctima permitió a su expareja seguir en su piso tras acabar la relación, pero lo expulsó después de que le rompiera sus prendas por celos

Un grupo de amigas de la víctima, ayer, a las puertas del tanatorio de Cabueñes.

Un grupo de amigas de la víctima, ayer, a las puertas del tanatorio de Cabueñes. JULIÁN RUS

La mujer apuñalada en La Calzada La mujer apuñalada en La Calzaday el principal sospechoso del crimen siguieron viviendo bajo el mismo techo durante una semana, después de que ella decidiera romper la relación. Lorena Dacuña le permitió que se quedara por un tiempo dado que él no tenía otra vivienda a la que ir en Gijón. Una decisión generosa que decidió cambiar después de que su expareja destrozara parte de sus prendas mientras ella se encontraba trabajando.

"Le rompió la ropa interior con tijeras y también los bañadores y un vestido. Ese es el panorama que se encontró cuando volvió del trabajo y fue entonces cuando decidió echarlo", relataba ayer una de las amigas de mayor confianza de la víctima, muy afectada como todos los allegados. Sucedió el pasado mes de noviembre.

Dacuña era una persona reservada, pero sus amigas íntimas conocían desde hace tiempo el carácter celoso y posesivo de su expareja. Era habitual que la llamara cuando salía junto a otras cuatro amigas de la infancia y la juventud, amigas de toda la vida a las que les había hecho algún comentario sobre los enfados y discusiones "por tonterías", algunas de las cuales se produjeron por teléfono y ante otras personas.

La expareja de Dacuña no asumió la ruptura. El agobio que sufría ella tras poner fin a la relación, con llamadas y a través de las redes sociales, llevó a que alguna de sus amigas más antiguas le llegara a sugerir que cambiara la cerradura de su domicilio. También contó a compañeras del trabajo lo que estaba ocurriendo y éstas la animaron a denunciarlo, pero prefirió no hacerlo. "Se le irá olvidando poco a poco, nos decía", explican.

Sus amigas de confianza también dan, por referencias, otros apuntes sobre la personalidad de la expareja de la víctima, señalando que camareros de sidrerías en las que trabajó este antiguo legionario lo describían como alguien "agresivo". Señalan que, tras la ruptura con su expareja, Lorena Dacuña "lo tenía todo". "Ahora era cuando estaba levantando cabeza", cuentan. Trataba de rehacer su vida.

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