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El popular librero Chema Castañón se jubila después de 41 años en Paradiso

El establecimiento de la calle de La Merced, que es también una de las últimas tiendas españolas de discos, sigue con José Luis Álvarez al frente

Chema Castañón, en la sección de discos de Paradiso.

Chema Castañón, en la sección de discos de Paradiso. JUAN PLAZA

Ha sido el librero de Paradiso, uno de esos establecimientos con encanto y asiento en todas las guías que hacen referencia a Gijón, durante los últimos 41 años. Chema Castañón, cumplidos los 65, acaba de jubilarse después de más de cuatro décadas en las que ha hecho junto a José

Chema, hijo del escritor Luciano Castañón, se jubila después de casi una vida entre libros y lectores que confiaban en su buen criterio y su exhaustivo conocimiento de los sutiles pormenores de un oficio en el que es maestro. Palabra de los muchos clientes -al menos de tres o cuatro generaciones- que buscaban su asesoramiento. La librería de la calle de La Merced, que es también una de las pocas tiendas españolas de vinilos que han sobrevivido a la última crisis (así se recogió en un informe de 2013 de "Sonic Wave Magazine"), continúa con su fundador y propietario al frente, José Luis Álvarez.

Uno y otro fueron especializándose, después de lustros de convivencia y amistad, en cosas distintas: Chema Castañón conocía al dedillo el fondo de la librería, cada uno de los anaqueles, mientras que José Luis Álvarez devino en el custodio de la sección de música. Este último, que abrió la librería en Cimadevilla -en 1976 y junto al desaparecido cine Brisamar- empezó a contar con Chema Castañón al año siguiente. Pero no entró como librero fijo de Paradiso hasta 1979, ya en la calle de La Merced, cuando se licenció del servicio militar.

A Chema Castañón, discreto, con muchas erudiciones en asuntos muy variados (del "Xixón Sound" a otros heredados de su padre, como las esquelas raras), no le gusta mucho hablar de lo suyo: "A ver si va a creer la gente que, al jubilarme, cierra la librería". Sigue pensando, claro, en Paradiso. Sabe que esta librería ha sido y es una referencia cultural para gijoneses, asturianos y muchos viajeros que llegan a la ciudad en busca de este singular espacio filmado por José Luis Garci y que fue antes de 1978 negocio del tintorero armenio Habib Salman.

Se jubila, pero este librero sigue entre libros: "Lo que he hecho estos días ha sido leer sin parar". Licenciado en Filosofía y Letras, en la rama de Historia, aún no se ha acostumbrado a quebrar las rutinas que han marcado su vida en los últimos 41 años. Permanece, de alguna manera, en Paradiso.

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