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Héroes entre las llamas de La Calzada

Varios vecinos ayudaron a sacar a las víctimas del incendio de la calle Puerto Rico, con tres heridos por inhalar humo: "Pudo ser una desgracia"

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Secuelas del incendio en La Calzada

"Fue un milagro". Era la frase más escuchada ayer en la calle Puerto Rico del barrio de La Calzada para describir el incendio en el portal 29 que carbonizó el cuarto piso, el lugar donde se originaron las llamas, y que se saldó con tres heridos por inhalación de humo

El matrimonio veía la tele cuando un cortocircuito en la habitación de invitados incendió el colchón de la sala. El cuarto tiene una puerta acristalada. Reventó, literalmente, por el calor. Ese ruido les alertó del peligro que corrían. La intervención de algunos como José Luis Berán, el dueño del Bar Oliva, ubicado justo enfrente del portal 29, fue clave para evitar males mayores. "Menos mal que no estaban dormidos, si no hay una desgracia", aseguró ayer Pablo Quijano, familiar de la pareja.

La intervención de Berán fue heroica. Tras percatarse del incendio, salió de detrás de la barra para echar una mano. Subió las escaleras del bloque de cinco plantas hasta el cuarto, armado con un extintor, pero ya era tarde. "Había muchísimo humo", relató. La rápida intervención de los bomberos y de la Policía Local y Nacional contribuyó a evitar la desgracia. "Intenté entrar al cuarto, pero no se podía. Cuando me quise dar cuenta, ya tenía a dos agentes detrás de mí", añadió el hostelero.

Las autoridades ordenaron el desalojo del inmueble. A esa labor, contribuyó también Berán. "Fui llamando a la gente, para salir", contó. Sobre el cuarto piso vive la pareja de ancianos que ya recibió el alta tras descastar una afección grave por inhalar humo. Dada su edad, tienen problemas de movilidad. "Volvieron de madrugada, ayudé a su hijo a subirlos a casa", prosiguió Berán, que no dudó en dar una botella de agua de su bar a quien se la pidió. "Hice lo que todo el mundo habría hecho", zanjó.

Pablo Quijano acudió ayer a la vivienda de su hermana para evaluar los desperfectos. La casa estaba llena de cenizas y la habitación donde se originó el fuego estaba destrozada. "Menos mal que explotó la puerta y estaban despiertos... si no sé qué hubiera pasado", contó. "Fue un susto muy grande, el calor era horrible", relató Ángel Santamaría, el marido de Ainoha Diego, otros dos vecinos que hace dos días tuvieron que bajar a su hijo de cuatro años envuelto en toallas mojadas para escapar de las llamas que por suerte solo provocó daños materiales.

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