El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Miguel Ángel Martínez-Aroca, defendió ayer el desarrollo en la región de la producción eléctrica con paneles solares para el autoconsumo, como "una oportunidad para una comunidad como Asturias", permitiendo reducir la factura eléctrica a empresas y particulares. Martínez-Aroca desmontó el mito de que la producción solar sólo es para el sur de España: Asturias tiene muchas más horas de luz natural que Alemania, que tiene cinco veces más potencia solar que en España.

La asociación, que agrupa a pequeños productores, organizó ayer en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón la jornada "La energía fotovoltaica como una oportunidad para la transición energética justa para Asturias". El presidente de Anpier señala, ante el debate social por la transición energética, que "Asturias no puede quedar anclada en el pasado". El secretario de la asociación, Juan Castro-Gil fue más incisivo y resaltó que la apuesta de la UE ahora es por las energías no contaminantes, que dejarán atrás el predominio "de las energías fósiles en torno a las que se crearon enormes grupos de poder que dominaron las políticas y nuestra vida cotidiana".

Sobre los nuevos aires procedentes de Bruselas se explayó el exdirector del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae), Javier García Breva, quien apuntó que las nuevas directivas de la UE sobre energías limpias hacen hincapié en los derechos de los ciudadanos a producir electricidad renovable para su autoconsumo y vender los excedentes a las distribuidoras eléctricas.

La jornada también contó con la intervención del jefe de Economía de LA NUEVA ESPAÑA, Luis Gancedo, que incidió en que "Asturias debe asumir riesgos para conservar su actividad industrial a través de la innovación" ante la transición energética acelerada que prevé que las renovables se conviertan en energía hegemónica en 30 años, la mitad del tiempo que tardaron el carbón en el siglo XIX y el petróleo en el siglo XX en convertirse en el recurso energético hegemónico de su tiempo.