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GRETEL PIQUER | DOCTORA EN HISTORIA DEL ARTE

La mirada risueña de Evaristo Valle

La responsable del archivo del museo de Somió es "un motorín", siempre inmersa en estudios sobre el pintor gijonés

La mirada risueña de Evaristo Valle

La mirada risueña de Evaristo Valle

Detrás de un nombre de personaje de cuento, una mirada risueña y sonrisa amplia se esconde la mayor experta en la vida y obras del pintor gijonés Evaristo Valle. Gretel Piquer Viniegra, de 37 años, es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, por su tesis "El pintor Evaristo Valle. Vida y obra (1873-1951)", que le valió un sobresaliente "cum laude", el aplauso académico y un reconocimiento general como experta en la materia que no deja de crecer. Su sencillez, en cambio, se mantiene intacta.

Proviene de familia extremeña, pero ella es profundamente gijonesa, exalumna del colegio San Vicente y del Corazón de María. Siempre ha destacado por su inteligencia y su "memoria prodigiosa", como relatan quienes mejor la conocen, y por una humildad y una capacidad de trabajo a prueba de bombas. "Lo que a otros nos lleva un día entero ella lo resuelve en media hora, es una máquina", aseveran los más próximos, que recuerdan que ya en su etapa colegial más temprana destacaba como una alumna brillante.

Desde hace algo más de tres años, la vida de Gretel Piquer está más ligada que nunca al Museo Evaristo Valle en Somió, al que llegó en prácticas en busca de material para sus estudios y en el que ha acabado como responsable del servicio de archivo y documentación. No en vano, siempre ha destacado por "su dinamismo, es muy activa y siempre está estudiando algo. Es muy enérgica, un auténtico motorín que siempre se trae algo interesante entre manos", aseveran sus allegados. A ello se añade una circunstancia cuanto menos curiosa: Gretel nació en 1983, el mismo año que el museo dedicado al pintor gijonés. "Estaba predestinada", bromean los suyos ante la coincidencia.

Con su capacidad de trabajo y su entusiasmo por el mundo del arte no es de extrañar que su currículo sea lo extenso y brillante que es. Como investigadora predoctoral fue docente en la Universidad de Oviedo y, posteriormente, realizó una estancia en el Museo de Orsay de París para profundizar en las condiciones de vida y el aprendizaje de los pintores españoles en la capital gala durante la primera década del siglo XX. En el Museo Evaristo Valle ha comisariado numerosas exposiciones, ha impartido conferencias y es la autora de diversos trabajos en revistas especializadas, catálogos, congresos y jornadas de investigación entre los años 2010 y 2020, siempre sobre Evaristo Valle y sus circunstancias.

A Gretel el encanta llevar una vida sencilla de estudio y lectura. Porque "es una lectora voraz, lee muchísimo y le encantan las novelas policiacas, de detectives". También le gusta mucho el cine, aunque sin grandes pretensiones: "películas para pasar el rato, para divertirse y desconectar". Porque la investigadora también es una persona "muy divertida, con un sentido del humor sarcástico muy potente", que hace que "trabajar con ella sea muy fácil". Porque además "es muy buena persona, muy generosa".

Hija única, es muy mañosa para las manualidades. "Pinta muy bien y le gustan los trabajos manuales como tejer o hacer patchwork", y aunque no le gusta demasiado viajar porque en casa con sus libros y sus trabajos es inmensamente feliz, todos los años se deja caer por Extremadura para reencontrarse con sus raíces familiares.

Amiga de sus amigos, con los que maneja varios grupos de Whatsapp para mantenerse en contacto, tiene desde hace un tiempo tiene un gran amor en su vida: una perrita adoptada llamada "Tundra" con la que da paseos unas tres veces al día, un ritual que no perdona por nada, como el de dormir la siesta con su mascota cuando las obligaciones lo permiten. Y los fines de semana no es raro verla con el animal por el arenal de San Lorenzo disfrutando del mar y el aire libre. Y el resto del tiempo, su privilegiada cabeza sigue trabajando para poner a Evaristo Valle en el lugar de la historia que le corresponde, y sobre todo, para que los gijoneses lo conozcan y aprecien cada vez más.

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