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Denuncian el ataque de un perro peligroso a un niño de 5 años en La Camocha

"Llevamos dos años peleando por demostrar que mi hijo dice la verdad", asegura la madre ante las reticencias del juez a creer al menor por su edad

El niño de 5 años, herido en la boca tras el ataque.

El niño de 5 años, herido en la boca tras el ataque.

Una familia gijonesa del poblado de La Camocha lleva dos años de pelea judicial después de que un perro de raza potencialmente peligrosa El incidente, tal y como consta en la denuncia presentada, ocurrió el 3 de octubre de 2018. Mientras los padres del menor se encontraban en la terraza del bar El Refugio de La Camocha su hijo jugaba a escasos metros. De pronto, vieron cómo se acercaba una mujer con un perro -un American staffordshire terrier- atado a una correa extensible de la que se soltó y sin bozal. "Pasaron y el perro se abalanzó sobre el niño, que echó a correr gritando 'Me mordió, me mordió' y cuando nos acercamos ya le vimos sangrando y con la herida en la boca", explica Triana Mompo, madre del menor.

"La señora del perro dice que fue el niño el que se cayó, pero mi hijo salió corriendo desde el primer momento diciendo que le había mordido; además que él está acostumbrado a tratar con perros y él decía que le había clavado los dientes", añade. El pequeño, por su parte, fue trasladado en ambulancia al hospital, donde le dieron tres puntos de sutura y cinco de aproximación en la zona del labio inferior, unas heridas de las que se recuperó poco después. El informe forense reconoció esas lesiones, pero sin poder precisar que las heridas eran compatibles con la mordedura de un perro a pesar de tener un desgarro.

La dueña del can lo niega

La dueña del can lo niegaLuego, tras el incidente, se montó un pequeño rifirrafe entre la dueña del perro y el padre del menor que acabó con la mujer en el suelo, por lo que al padre del niño le atribuyen un supuesto delito de lesiones, todavía está pendiente de juicio. En la denuncia presentada, por el pánico de la situación, también reconoce que golpeó al perro por los nervios de ver a su hijo ensangrentado.

La señora que llevaba al can, sin bozal, defiende que el niño se cayó solo y se hizo la herida contra el candado de una puerta, mientras que el juez archiva el caso, sin dar credibilidad al relato de los padres y negándose a oír al menor por entender que "un niño de 5 años no tiene capacidad suficiente para recordar lo que le había pasado", explica la madre. "Nosotros le creemos y seguiremos peleando por que se haga justicia, un perro potencialmente peligroso no se puede llevar por la calle sin bozal", añade.

En lograr que el Juzgado les dé la razón se encuentra trabajando la abogada de la familia, Montserrat Viedma Passolas. "Toda persona que sale con un perro potencialmente peligroso y lo lleva sin bozal incumpliendo la normativa está asumiendo el riesgo de su conducta al infringir un especial deber de cuidado, esta infracción a mi juicio es lo que determina la antijuricidad de su conducta y por tanto la gravedad de su imprudencia; si omites los medios de protección a los que estás obligado y causas un perjuicio, debes responder de él, afortunadamente en este caso solo fueron unos puntos porque podía haber sido mucho más, pero además luchamos por que se oiga al menor y se le dé credibilidad a su relato, no hacerlo le causa una enorme indefensión", afirma la letrada.

El caso ha vuelto ahora al Juzgado de instrucción por orden de la Audiencia Provincial, por lo que la familia seguirá peleando por demostrar que el niño dice la verdad.

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