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La vecina de Laviada que ayudó a la mujer muerta con coronavirus: "Lo haría otra vez"

"Al vivirlo de cerca, te conciencias mucho más", dice la residente, aislada y que no puede salir de su domicilio ni tener contacto con familiares

La vecina de Laviada que ayudó a la mujer muerta con coronavirus: "Lo haría otra vez"

La vecina de Laviada que ayudó a la mujer muerta con coronavirus: "Lo haría otra vez"

Al ver a su vecina del piso de abajo salir del taxi "desorientada, como ida", el pasado jueves, Isabel Alonso no dudó en acudir en su ayuda. "Estaba muy mal, no podía apenas ni caminar ni hablar y decías cosas sin sentido", rememora por el telefonillo desde su domicilio

Alonso lleva desde el pasado sábado, cuando se confirmó el diagnóstico de su vecina, confinada en su domicilio, en una cuarentena mucho más estricta que para la inmensa mayoría de los ciudadanos. No puede ni siquiera tener contacto con sus familiares. "Cuando mi hijo viene de trabajar, se mete en su habitación", explica. "Y nos hablamos por Whatsapp para ver quién sale en cada momento", añade. Además, su médico de cabecera le hace un seguimiento y, en el momento en el que aparezca algún síntoma compatible con coronavirus, tendrá que dar aviso inmediato para que las autoridades sanitarias tomen las medidas oportunas. Ese es el elevado precio a pagar por haber ayudado a su vecina, que venía de un viaje del Imserso en Benidorm.

Momentos de incertidumbre

Alonso tiene claro que el hecho de vivir tan de cerca, incluso en primera persona, un caso de coronavirus, cambia la concepción sobre la enfermedad. "Te conciencias mucho más", resume. Una sensación que también se hace palpable en el edificio. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, en el que los propios vecinos se instaban entre sí a no salir del inmueble, finalmente Sanidad ha decidido que vuelvan a sus vidas, cumpliendo las normas de confinamiento domiciliario que pesan sobre el total de la población.

Natalia Sánchez, vecina del cuarto piso del inmueble, acude al estanco a comprar tabaco. Es una de las rutinas que no ha tenido que modificar, como sacar al perro o ir a la compra. "Llamamos al 112 y a la Policía, y al final nos dijeron que podíamos hacer lo mismo que el resto de la gente", explica. No obstante, asegura que "tienes más cuidado en el edificio, intentas tocar menos cosas". Un protocolo que siguen la treintena de vecinos del inmueble, que dieron aviso a la empresa de limpieza que habitualmente les da servicio "para que limpiasen más a fondo y desinfectasen bien" tras lo ocurrido. Una experiencia que, enfatiza Sánchez, "te hace ver que le puede pasar a cualquiera".

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