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La merluza de Jagger en Somió

El líder de los "Rolling" cogió fuerzas en La Pondala, justo hace hoy 25 años, antes de su concierto en El Molinón: "Era un tipo muy sencillo"

Por la izquierda, Juan Fernández, Felisa Rodríguez y Adriana y Roberto Riginelli, a las puertas de La Pondala, sostienen dos páginas de LA NUEVA ESPAÑA sobre el concierto que ofrecieron los "Rolling Stone" hace 25 años en El Molinón y el paso de Mick Jagger por el restaurante.

Por la izquierda, Juan Fernández, Felisa Rodríguez y Adriana y Roberto Riginelli, a las puertas de La Pondala, sostienen dos páginas de LA NUEVA ESPAÑA sobre el concierto que ofrecieron los "Rolling Stone" hace 25 años en El Molinón y el paso de Mick Jagger por el restaurante. JUAN PLAZA

Tal día como hoy hace 25 años, Roberto Riginelli, el propietario del restaurante La Pondala, recibió pasada la una de la tarde una de las llamadas más importantes de su vida. "Sé discreto. Jagger va ir a tu casa a comer", le dijeron al otro al lado del teléfono. Y, a pesar de que cumplió con su palabra, a los pocos minutos un séquito de unos 20 seguidores acérrimos de los "Rolling Stones" comenzaron a apostarse a las puertas del negocio para ver al líder de sus Satánicas Majestades en Somió. Jagger estuvo un par de horas y, al contrario de lo que dice el mito, fue comedido. Comió sopa de marisco y lomo de merluza con setas. "A mi restaurante han venido toreros, políticos y todo tipo de cantantes. Seguramente, nunca hubo tanta expectación como cuando vino Mick Jagger", recuerda Riginelli.

A petición de LA NUEVA ESPAÑA, los miembros de la plantilla del restaurante La Pondala que participaron en aquel histórico servicio y que aún permanecen en activo, acceden a relatar cómo fue la jornada del 22 de junio de 1995, cuando Gijón se convirtió en la capital mundial del rock con el único concierto que los "Rolling Stones" iban a ofrecer en España aquel año. El de la gira "Vodoo Lounge" que abarrotó El Molinón con 45.000 almas. Participan el propio Riginelli, su hija, Adriana, que por entonces contaba solo siete años, la cocinera que dio de comer a Jagger y a su familia, Felisa Rodríguez, y el metre, Juan Fernández. Para todos, aquel mediodía es un recuerdo que permanece imborrable en sus memorias. "Vino mucha gente a tomar el aperitivo para ver si se cruzaban con él", cuenta Adriana.

La llegada a Asturias de los "Rolling" se produjo el viernes 21 de julio. Desembarcaron junto a un séquito de 50 personas en el aeropuerto de la región. En ese lugar, les esperaban, además de centenares de fanáticos, el por entonces alcalde de la ciudad, Vicente Álvarez Areces, entre otros. De la terminal de Santiago del Monte, los "Rolling" acudieron a Gijón para alojarse en el hotel Begoña Park donde se dieron otro baño de masas. Jagger cenó aquella noche previa al concierto con los condes de Revillagigedo en su palacio de Deva. Al día siguiente, el líder de la banda acudió con su mujer, la modelo Jerry Hall, y una de sus hijas a La Pondala. "Fue un tipo bastante sencillo y me pareció que era muy atlético, a pesar de todo lo que se decía de él", relata Roberto Riginelli. "Se me presentó. Me preguntó si yo era Roberto y me dijo que él era Mick. Yo estaba algo nervioso", rememora el dueño.

A quien no le pudo el miedo escénico fue a Felisa Rodríguez, la cocinera. "Tuve cero nervios. Preparé el menú de la misma manera que para otra persona", apunta. El séquito de Jagger se asentó en la primera planta del restaurante. "Un escolta se puso en las escaleras. Llevaba un brazo escayolado", indica Adriana. Solo un camarero, que ya no trabaja en La Pondala, atendió al líder del grupo musical. Se llevó un autógrafo y, según cuentan las crónicas de la época, una propina de diez dólares y un sobre con 20.000 pesetas de la época. La comida se prolongó entre las 14.30 y las 16.25 horas. A Jagger le encantaron tanto la sopa de marisco como el lomo de merluza con setas. "Solo probó un sorbo de vino blanco", cuenta el propietario del establecimiento.

Directamente desde La Pondala, Jagger se dirigió a El Molinón. El ambiente de la ciudad fue de los que hacen época. Riadas de paseantes por El Muro, colas kilométricas para acceder al coliseo rojiblanco y un servicio de salvamento nocturno marítimo contratado para que no hubiera ningún susto en los baños que muchos asistentes a la cita del año se dieron al terminar esta. Jerry Hall, la mujer de Jagger, aprovechó la tarde para ir a darse un baño a la playa de España, en Quintes. La imagen de los escoltas de la súper modelo entrando trajeados en la arena tampoco la olvidarán los bañistas.

Y es que el 22 de julio de 1995, la jornada en la que los "Rolling Stones" hicieron historia en El Molinón con un concierto que marcó a varias generaciones de gijoneses, encierra un millar de historias que ya son eso, historia. Historia que se escribió hace justo hoy 25 años.

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