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El ocio nocturno aplaude la creciente presencia policial y pide a los clientes que colaboren

"La mayoría de los locales cumplen con la normativa", indican los hosteleros, que reforzarán la información para evitar irregularidades

El ocio nocturno aplaude la creciente presencia policial y pide a los clientes que colaboren

El ocio nocturno aplaude la creciente presencia policial y pide a los clientes que colaboren

Los empresarios del ocio nocturno gijonés son conscientes de que su sector está siendo observado con lupa debido a los contagios por coronavirus que se han dado en bares de copas en otros lugares de España. Pero lejos de estar molestos, consideran que la creciente presencia policial es "positiva" y

"Hasta que no se nos meta en la cabeza que para seguir funcionado de esta forma hay que cumplir la normativa a rajatabla, no se podrá hacer nada como colectivo", asegura Eduardo Fanjul, dueño del pub El Colonial. "Hay algunos haciendo barbaridades y eso nos va a perjudicar al sector entero", añade, preocupado. "Si haces las cosas bien ni te cierran, ni te desalojan el bar", afirma. "Veo muy necesario que haya presencia policial", comenta. "Hay locales que durante el año están vacíos y ahora son multados por exceso de aforo, y eso no puede ser", remata.

Javier Martínez, vicepresidente de la patronal Hostelería y Turismo de Asturias (OTEA) y socio del Grupo Gavia comparte la visión de Fanjul respecto al control policial. "Veo correcta la presencia policial. Es una forma de que, entre todos, podamos mantener un control sobre las normas sanitarias", señala. También destaca que lo ocurrido este fin de semana puede animar a los hosteleros a un mejor cumplimiento de las normas. "Al principio, muchos no se lo tomaron muy enserio, pero ahora el cumplimiento es mayoritario", manifiesta.

Para Ángel Paraja, dueño del local Genius Soda-Room, el control policial también es "positivo". "Estamos llevando el aforo con un conteo persona a persona, en las entradas, salidas y barra hay geles desinfectantes y la mascarilla es de uso obligatorio", indica. Pese a estas medidas, indica que durante la noche se presentan situaciones que hacen complicado controlar a todos los clientes. "Una vez que están dentro se les recuerda constantemente las normas que hay. A veces, respetan y otras, no. Es complicado controlar a todos los clientes durante toda la noche", indica. Al igual que sus compañeros de sector, defiende que la Policía realice su trabajo "sin el menor obstáculo". "A veces entran a ver cómo está la cosa, pero suelen pasar en coche controlando a los grupos de gente", explica. También mantiene que esta situación es excepcional tanto para los hosteleros como para los clientes. "En Gijón nunca se hicieron colas para entrar en los locales y la gente no está acostumbrada", comenta.

Soledad Sanicelli, encargada de La Habana, comparte la opinión generalizada sobre la presencia policial. "No veo ningún problema en que entren por las noches. Es más, en cierto modo nos ayudan, la gente hace así más caso", afirma. En el local donde trabaja, se le hace saber a todos los clientes las normas que deben seguir antes de entrar. "La normativa consiste en el uso de mascarilla, menos cuando uno está bebiendo, el uso de gel para las manos al llegar, el mantenimiento de la distancia social y el respeto al lugar donde se le ubica a cada uno", enumera. "Todo se cumple a rajatabla", remata.

"Tenemos dos perfiles de clientes. La gente mayor, en general, cumple la normativa. Pero entre la gente joven, hay más casos que por mucho que insistas no entienden la problemática", sostiene Agustín Moure, dueño del Baffi, en Somió. "Hay gente que se queja de que no puede entrar cuando les indicas que el aforo está completo", manifiesta, al referirse a determinados clientes. Pese a que el fin de semana no hubo ningún problema en su negocio, hace seis días tuvo que acudir la Policía Local debido a un grupo de personas que se encontraba frente al local. "El miércoles pasado llamó algún vecino a la Policía diciendo que teníamos demasiada gente, pero nuestro aforo estaba controlado y las personas que estaban afuera eran ajenas a nosotros. Al no permitirles la entrada, la gente se puso a hacer botellón en la puerta", relata.

Javier Piñera, encargado de El Palacio y el Varsovia, destaca: "Solo servimos en mesa y lo primero que hacemos es sentar a la gente cuando llega". Y comenta que ha tenido que partir en dos el local y colocar mesas y sillas para que el aforo se pueda controlar con mayor facilidad. "El Palacio es el único bar de la plaza del Marqués con máquina de tabaco y tenemos que estar muy pendientes de las personas que entran", manifiesta. "La presencia policial nos ha ayudado a controlar a las personas que bebían en la plaza, antes había el hábito de entrar a por la bebida y sacarla afuera, ahora si no estás en una mesa del local no puedes comprar", advierte.

Los hosteleros afirman que este verano se da por perdido, pero que la situación tal como está les ayuda a mantenerse a flote después de cuatro meses sin actividad. Reclaman que tanto hosteleros como clientes deben de ser conscientes de que la situación saldrá a delante con la colaboración de todos.

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