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Par coreano en el green gijonés

Song Kang Suk Myung y Hae Ja Song Lee, matrimonio de Seúl, descubrieron en su Asturias de acogida, y gracias a los amigos, la pasión por el golf

Hae Ja Song Lee y Song Kang Suk Myung, practicando en el campo de golf municipal de La Llorea.

Hae Ja Song Lee y Song Kang Suk Myung, practicando en el campo de golf municipal de La Llorea. JULIÁN RUS

"El golf es un deporte más mental que físico, en el que compites contra ti mismo", Para llegar a esa reflexión Song Kang Suk Myung se retrotrae a principios de la década de los ochenta, cuando llegó a Gijón procedente de Seúl, la capital de Corea del Sur. Fue aquí,

Nada tiene que ver el golf con los deportes de la niñez de Song. Su infancia la pasó entre clases de artes marciales y bates de béisbol. "Corea es un país que tiene una gran influencia de los Estados Unidos, por lo que los deportes que triunfaban venían de ese país", recuerda. De hecho, su relación con la actividad física fue lo que le llevó a hacer las maletas y cruzar medio globo terráqueo en dirección a Gijón, donde le ofrecieron un contrato de un año y medio como profesor de taekwondo en un gimnasio de la calle Aguado. "Cuando llegué a Asturias, era de los primeros en enseñar este arte marcial que aquí, en España, era muy poco conocido", afirma Song Kang. Al final se quedó más tiempo del establecido. Mucho más. Siete años después de su llegada, en 1988, abrió su primer gimnasio en el mismo lugar donde había empezado de profesor. "Estuve yendo cada poco a Corea, pero una vez que me vendieron el gimnasio me instalé de forma definitiva", comenta.

La relación con el golf llegó casi al mismo tiempo de la mano de unos amigos del matrimonio que, un día, les invitaron a probar en el gijonés campo de golf de El Tragamón. "Al principio no me gustó ya que estaba acostumbrado a deportes que requiriesen más ejercicio físico", señala. Su mujer, Hae Ja Song Lee, tampoco le encontró el gusto a la primera: "Es un deporte difícil de aprender". Lo que llevó a la pareja a adentrarse entre greens y bunkers fue uno de los principios que más valoran en su día a día: la amistad. Unos amigos fueron los que los introdujeron en un campo de golf, y los otros muchos que hicieron por el camino los que les animaron a seguir. "Nos lo tomamos como un entretenimiento tranquilo que favorece la conversación entre amigos", afirma Song.

La práctica hace al maestro, y aunque el matrimonio admita que el golf es un puro entretenimiento, no se echan atrás a la hora de medir su valía en una competición. Desde ayer lo hacen en La Llorea dentro del Torneo de LA NUEVA ESPAÑA-Trofeo Liberbank. "Ha sido una jornada muy agradable y no teníamos a nadie en los hoyos anteriores ni posteriores", admite Hae Ja, destacando el buen ambiente con el que se desarrolla la competición.

Para ellos, el resultado es lo de menos. Su premio personal es poder compartir con sus amigos una mañana de golf. "Es una suerte que tengamos tan cerca de casa un campo de golf municipal tan bueno como es el de La Llorea", resalta Song, que admite que el golf era "un deporte elitista" cuando él empezaba a practicarlo, pero con el paso de los años ha pasado a ser una actividad "muy popular y asequible para la mayor parte de la población".

Cuando Song Kang y Hae Ja eran jóvenes todavía quedaban reminiscencias de la guerra de Corea, conflicto que dividió la península de Corea en dos países muy diferentes el uno del otro. Esa realidad geopolítica y la influencia estadounidense en Corea del Sur marcaron su juventud. En ese contexto el golf que tantas alegrías les da ahora ni siquiera existía para ellos. "El golf era un deporte poco conocido y que todavía no gozaba de la popularidad que tiene hoy en día". En la actualidad este deporte está expandido por todo el mundo, aunque para adentrarse hay que tener una gran capacidad de concentración. "Para empezar a jugar es necesario tener mucha paciencia y escuchar las indicaciones de los profesores que enseñan", explica Song.

Gijón es el hogar de la pareja desde hace más de cuarenta años. Llegaron animados por el taekwondo y se quedaron por el golf y los amigos forjados entre el gimnasio y los hoyos de los campos de golf. "Es un placer poder disfrutar del golf con amigos", agradecen.

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