La comunidad sanitaria está de luto por la repentina muerte a los 68 años de Rosario Labrador Noval, conocida por todos cariñosamente como Charo, supervisora del área quirúrgica del Hospital de Jove durante muchos años y jubilada del servicio desde finales del año 2015. “Estamos destrozados por la pérdida de Charo, como supervisora le debemos su gran capacidad de trabajo y de liderazgo. Era una persona todo carácter, eficiencia y elegancia”, lamentaba ayer Laura García, gerente del centro sanitario de la zona oeste, tras conocer la noticia de este inesperado fallecimiento.

Charo Labrador, una persona “muy querida, respetada y admirada” por quienes trabajaron con ella y también por su círculo de amistades, estaba casada con Andrés Ribas Fernández, ginecólogo afincado en Gijón desde niño y jefe de servicio en el Hospital de Jove hasta su jubilación en 2012. El matrimonio tuvo tres hijos, Cristina, Andrés y Pablo Ribas Labrador.

Los restos mortales de Charo Labrador reposan ya en la sala 5 del tanatorio de Gijón-Cabueñes. El funeral, de cuerpo presente, tendrá lugar en la tarde de hoy, lunes, a las seis, en la iglesia parroquial de San Julián de Somió. “Fue una persona muy trabajadora, muy querida y una gran madre”, destacó su hijo Andrés Ribas.