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Autor del libro “Caminos a Santo Toribio de Liébana. Rutas cántabras y astures”

Víctor Guerra: “Los peregrinos ahora buscan rutas con buenas vistas, con playas”

“El próximo año habrá mucha demanda; se está estudiando cómo acondicionar albergues”

Víctor Guerra.

Víctor Guerra.

Aunque el peregrinaje asturiano siga mirando hacia Santiago y Galicia, en “Caminos a Santo Toribio de Liébana. Rutas cántabras y astures” el experto historiador Víctor Guerra (Gijón, 1955) ofrece al aventurero girar la cabeza y fijarse en el cántabro Santo Toribio de Liébana, otro histórico destino relegado habitualmente a un

–Esta nueva guía pone el foco en el peregrinaje hacia Cantabria cuando, desde la región, solemos mirar más hacia Galicia.

–Sí, hice este libro con esa misma idea. De hecho ya he escrito un segundo tomo, que ahora con todo esto de la pandemia es probable que se retrase porque no tiene mucho sentido hacer ahora presentaciones, pero en él me centro aún más en los caminos que llevan a toda esa zona de Liébana.

–¿Qué recoge este primer tomo?

–Es una guía que comencé en 2018, por el año jubilar de Santo Toribio, para proponer varias rutas y caminos tal vez menos conocidos. Muchos entroncan con el propio Camino Liebaniego, pero son propuestas algo más distintas que no se contemplaron en su día. Hay un camino que pasa por el monasterio de San Pedro de Villanueva, en Cangas de Onís, por ejemplo, y otro que sale de Arenas de Cabrales. Lo hice porque la figura del Beato de Liébana tiene enlace con Asturias. Él estuvo aquí, en Pravia, y tuvo contacto con la corte de Silo y Adosinda, entre otros.

–Hace meses comentaba que el perfil de los peregrinos había cambiado, que preferían caminos más atractivos visualmente.

–Sí, prefieren buenas vistas. Yo ahora con esto de la pandemia también lo que veo es que la gente prefiere caminos cortos. En la guía he puesto un poco de todo, pero la mayoría son rutas fáciles de hacer. Ahora mismo se lleva mucho prepararse rutas de tres, cuatro o cinco días. Te cruzas con gente haciendo el Camino de Santiago pero que en realidad van a llegar solo hasta La Caridad o hasta Luarca porque no saben si luego van a tener problemas cruzando a otras comunidades.

–Por eso gana adeptos el Camino del Norte, más costero.

–A día de hoy muchos tachan en su lista más playas que iglesias, sí. (Ríe). Pero yo en la guía de caminos liebaniegos incluyo también pequeñas escapadas de valor más patrimonial, porque siguen teniendo mucho atractivo. El perfil de usuarios de caminos ahora es variado, yo veo hasta a familias enteras, así que hay que tratar de ofrecerles un poco de todo y adaptarse.

–También es un modelo de ocio muy atractivo en tiempos pandémicos.

–Sí, aunque ahora cayó mucho la demanda y apenas hay gente. Sales y solo ves a los que están haciendo un camino más largo y difícil y ya están comprometidos con ello. Pero hay que recordar que para el año que viene tendremos mucha tarea: es año jubilar de Santiago y eso despierta muchos ánimos. Se está estudiando qué hacer, mirando cómo abrir más albergues y acondicionando zonas, porque seguramente salga muchísima gente a caminar.

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