“Las ayudas no son suficientes, nos están matando”. Esa es la reivindicación de la plataforma Hostelería con Conciencia, que ayer se manifestó en la plaza del Humedal en señal de protesta con las ayudas que el Principado pondrá en marcha para el sector y contra el sistema de bonos de descuentos que el Ayuntamiento debate en la mesa de concertación. Cerca de medio centenar de hosteleros clamaron por la supervivencia del sector y no descartan ir un paso más allá. “Barajamos realizar un encierro próximamente”, apunta Félix Marcos, uno de los promotores de la plataforma.

La de ayer fue una concentración novedosa. Por primera vez, el escenario de las protestas no fue la plaza Mayor, como así había venido siendo hasta la fecha. Y con el cierre de bares y comercios ampliado por el Principado, el ambiente también se ha vuelto más desesperado para los dueños de los establecimientos. “Ya dejamos caer la industria y los astilleros. ¿También vamos a perder los bares?”, se cuestiona Félix Marcos.

Asistentes a la concentración de ayer en la plaza del Humedal. | Juan Plaza

Asistentes a la concentración de ayer en la plaza del Humedal. | Juan Plaza

Lo que no ha cambiado son las preocupaciones que rondan las cabezas de los asistentes. Lucía Nogueiro regenta la vinatería El Calecho en la calle Enrique III. Tiene 37 años y lleva en el sector desde que tenía 17. Empezó trabajando mientras estudiaba turismo y un grado superior de informática. Al final, para poder quedarse en Gijón ligó su vida laboral a una barra. “Tenía un negocio solvente hasta que empezó todo esto”, explica. Ya no es así. Con su negocio cerrado, el futuro se le presenta incierto. “Solo en el alquiler del local se me va el subsidio por desempleo”, cuenta. El sistema de bonos que debate el gobierno local y las ayudas que pondrá en marca el Principado no la satisfacen. “Los bonos solo servirán para que se beneficien los hoteles y los locales grandes, pero no mi negocio, donde las cuentas que hacen mis clientes no suelen pasar de los 20 euros”, explica.

En idéntica situación se encuentra David Barroso, que regenta la cervecería La Mina en la calle Santa Lucía, en la Ruta de los Vinos. Tiene 37 años y lleva 13 con su negocio. Acaba de ser padre hace escasos cuatro meses. Su local pertenece a la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB). O sea, al banco malo. “Negociar con ellos es imposible, porque solo soy un número”, relata. “Quieren cobrar a primeros de mes y sin tener ingresos la situación es dura”, lamenta.

Por eso, Barroso, como el resto de hosteleros que se concentraron ayer en la plaza del Humedal piden más ayudas. Hoy, a las 11.00 horas, Hostelería con Conciencia volverá a manifestarse en la plaza Mayor. A las 11.30 horas, Asturias Suma, otra plataforma hostelera local, lo hará frente a la iglesia de Begoña para pedir más.