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Sin agua dulce en la Escalerona

Los “clásicos” del chapuzón mañanero en San Lorenzo urgen reparar las duchas y reclaman “un lugar para cambiarse”

Por la izquierda, Tino Buznego,  Luisa Medio, Manuel Rodríguez y Alfonso Menéndez, en la Escalerona. | Á. G.

Por la izquierda, Tino Buznego, Luisa Medio, Manuel Rodríguez y Alfonso Menéndez, en la Escalerona. | Á. G.

El gijonés Tino Buznego, de 84 años, lleva “cerca de 64” bañándose casi a diario en la playa de San Lorenzo porque “me lo mandó el médico”. “Para los brazos y las cervicales va fenomenal”, indica. Como él, un grupo de asiduos a los baños matutinos, organizados en turnos tácitos de hora en hora, ocupan cada jornada la zona de la Escalerona con sus pertenencias para darse un chapuzón. Sin embargo, no cuentan “con apenas servicios”. “Necesitaríamos al menos un lugar para cambiarnos”, dicen. A las carencias habituales, se sumó a principios de esta semana la falta de agua dulce por la avería de la ducha.

“Antes había más duchas, pero nos han dejado una sola, y sale poca agua”, lamentaba ayer Alfonso Menéndez, que cada día se desplaza desde Nuevo Gijón para meterse en el agua “diez minutos o un cuarto de hora”. Una costumbre que mantiene “desde hace tiempo” y que “no cambiaría por nada, porque sienta muy bien”, confiesa. “Los habituales no contamos con un espacio para nosotros durante nueve meses del año, tenemos que cambiarnos como podemos y, cuando llueve, en el parking de al lado. Estaría bien que nos pusieran algo para que el baño fuera más cómodo”, razona.

Al menos, que las “duchas funcionen en condiciones”. “Es muy incómodo tener que marcharnos de la playa con toda la arena y el salitre encima. Estos días hubo avería y, aunque parece que la van a arreglar, falla mucho últimamente”, recalcan Ascen Díez y Delia Linares, otras dos “clásicas” del turno de las once de la mañana. “En total, nos juntamos 15 o 20 personas, somos como un club y ya hemos organizado hasta comidas”, aseguran antes de meterse al agua “de golpe”. “No se puede pensar mucho”, rematan.

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Los bañistas de la Escalerona, en la playa de San Lorenzo Ángel González

Los beneficios son “muchos”. “No tenemos ni una gripe. Y quién sabe si será bueno también para el coronavirus”, bromea Manolo Rodríguez. “Ya tenemos acciones aquí”, ríe. “Llevo ya muchos años viniendo, ya ni me acuerdo cuándo fue la primera vez. Y ahora ya he convencido a mi mujer para que me acompañe”, remata.

A la hora convenida, la Escalerona se llena de mochilas, toallas y chanclas, bien protegidas dentro de bolsas de plástico para evitar que la marea alta de estos días moje todos sus enseres. Además, los asiduos al baño se llevan también cartones “para poner los pies en seco, cuando salimos”. Por eso, echan de menos “alguna comodidad más, ya que venimos siempre”. “Hay quien no falla ni aunque esté diluviando y helando”, apuntan.

El problema de las duchas, en las que luce un cartel de “fuera de servicio temporalmente”, está ya en vías de solución. Para ello se ha hecho necesario cortar el tramo de carril bici comprendido entre el Campo Valdés y la calle Emilio Villa. Varias duchas más de la playa permanecerán inutilizadas estos días. “Ya que se ponen, tenían que cuidarnos un poco más”, recalca Alfonso Menéndez, antes de recordar, medio en serio, medio en broma, que “ya somos parte del paisaje”.

Y como tal lo asumen los paseantes. “¿Estaba buena hoy?” , preguntaba uno a voces. “Estupenda, días así hay pocos”, replicaban desde la Escalerona.

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