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El punto negro de Veriña

Los vecinos de la parroquia han contabilizado 4 accidentes en la vía de la Campa Torres desde marzo, el último el miércoles al volcar un coche

José Manuel Valdés y Juan Torrontegui, ayer, en el lugar donde se produjo el miércoles un accidente de tráfico en la carretera de la Campa Torres. | Ángel González

José Manuel Valdés y Juan Torrontegui, ayer, en el lugar donde se produjo el miércoles un accidente de tráfico en la carretera de la Campa Torres. | Ángel González

Pasaban las diez de la noche cuando lo vecinos de Veriña se sorprendieron por un accidente de tráfico en la carretera de la Campa Torres, en la curva próxima al camino del Lobero. Un vehículo, con sus cuatro ocupantes, volcó en ese lugar y uno de los pasajeros tuvo que ser excarcelado por los bomberos. Con ese, los residentes contabilizan ya, al menos, cuatro accidentes desde marzo. Y señalan que el lugar es “peligroso” debido a la proliferación de paseantes por la zona, aparejada al cierre perimetral del concejo. Reclaman cojines berlineses para evitar más sustos. “Es una zona con mala fama”, apuntan.

El accidente del pasado miércoles, en la curva del camino del Lobero, no ha sido el único que se produce en la carretera de la Campa Torres. Los vecinos de Veriña señalan esa vía como una de las más conflictivas de la parroquia, debido a que suele ser común que por ese lugar los vehículos pasen a más velocidad de la cuenta. Ya denunciaron en el pasado la celebración de piques y de bajadas “contrarreloj”.

José Manuel Valdés, el tesorero de la asociación, da cuenta de otros dos accidentes que se han producido en el lugar en los últimos meses. “En uno de ellos, solo hubo daños materiales, pero en el otro el coche se metió en el prado casi 150 metros”, manifiesta. Esa curva tiene “mala fama”, según los residentes de Veriña. “Si bajas de la Campa Torres, lo que te encuentras son curvas muy abiertas, pero con la cuneta muy próxima”, añade el tesorero de la asociación vecinal. “En la curva siguiente, el peralte está al revés y si el asfalto está mojado es bastante sencillo que el coche se te pueda ir”, comenta Juan Torrontegui, vocal de la asociación de vecinos de San Martín de Veriña, desde donde se percibe que en la carretera de la Campa Torres hay más tráfico.

“Cada vez hay más coches y peatones, hay peligro”, indican desde la asociación vecinal

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Esto se produce, a juicio de los vecinos, por el cierre perimetral del concejo, así como a la clausura de los bares decretado por el Principado para frenar la segunda ola de contagios del coronavirus. Veriña, al quedar en la zona oeste de la ciudad, es una parroquia apetecible para caminar. Sucede en otros lugares de Gijón, como el área recreativa de Deva, donde sobre todo los fines de semana hay mucho más tráfico y paseantes de lo normal. “Suelen coincidir mucha gente joven y con coches potentes”, comenta Néstor Alves, el presidente de la asociación. “También hay muchas más personas paseando, incluso en horas cercanas al toque de queda”, añade Ana María García, también en el colectivo vecinal de la parroquia.

De ahí que los vecinos reclamen al Ayuntamiento medidas para evitar más accidentes. Una de las peticiones es instalar cojines berlineses, o sea, resaltos, para evitar que los coches pasen a más velocidad de la cuenta. También reclaman una mejor señalización de la zona. Estas peticiones ya han sido transmitidas al concejal de la Zona Rural, José Ramón Tuero, quien recientemente se reunió con la junta directiva de la asociación de vecinos de San Martín de Veriña para comentar la actualidad de la parroquia.

El problema de las altas velocidades no es exclusivo de la parroquia de Veriña, donde los vecinos ya denunciaron en el pasado la celebración de piques entre vehículos. En Somió y Cabueñes, las carreras ilegales son uno de los problemas que más preocupan a los vecinos. También es uno de los delitos que ni la Policía Local ni la Guardia Civil dejan de lado. Cada fin de semana, los agentes de ambos cuerpos velan por la seguridad vial en la zona rural y los límites del casco urbano. Entre julio y septiembre, tal y como informó LA NUEVA ESPAÑA, la Policía Local tramitó casi cuatro mil sanciones relacionadas con los excesos al volante y la conducción temeraria.

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