Un cortocircuito en una lámpara de mesa desató un infierno de llamas y humo en el quinto piso del número 25 de la calle Santa Doradía. El incendio fue espectacular; la columna de humo y el olor a quemado se percibió en varios puntos de la ciudad. El fuego se originó en la planta superior de un dúplex en el que conviven cuatro personas, aunque en el momento en el que comenzó el siniestro solo había dos residentes. Rubén Cordero, de 57 años y su madre, Aleida Fernández, de 76. A pesar de la voracidad de las llamas los dos salieron indemnes. Los daños materiales en la vivienda, eso sí, fueron severos. “Todo se llenó de humo en cuestión de segundos”, describen los afectados, que vivieron momentos de angustia.

El cortocircuito de una lámpara provoca un incendio en un piso de Zarracina que genera la alarma por las llamas y el humo Pablo Palomo

El fuego se desató sobre las dos de la tarde. El propio Rubén Cordero trató de sofocar el incendio con un extintor comunitario, pero fue inútil. El humo y las llamas se apoderaron de todas las estancias de la casa, en especial de la planta superior, con un baño y dos dormitorios que quedaron reducidos a cenizas. El hombre cogió a su madre a toda prisa y bajaron a la calle por las escaleras. Desde la acera, y con las zapatillas de andar por casa, lo que da cuenta de lo rápido que aconteció todo, contemplaron la labor de los bomberos. “No me dio tiempo ni a ver las llamas”, añadió Cordero.

Un bombero conversa con Rubén Cordero. | Juan Plaza

Los trabajos para extinguir el fuego se prolongaron durante más de una hora. Intervinieron ocho bomberos que emplearon una autobomba para purificar el aire de humo y una autogrúa para regar con litros y litros de agua la zona afectada. Las policías Nacional y Local cortaron el tráfico de la calle Santa Doradía y de la avenida de La Costa. Siendo hora punta, hubo que desviar el tráfico lo que no evitó una buena retención en la zona centro de la ciudad. Los agentes, además, desalojaron el edificio, en el que viven unas diez familias. “Fue un susto tremendo. Afortunadamente, había pocos vecinos dentro”, comentó el presidente del bloque, Saturnino Fernández.

Los más afectados por el incendio, Rubén Cordero y Aleida Fernández, les atendieron varios sanitarios desplazados en ambulancia hasta el lugar del incidente. Les tomaron las constantes vitales, pero estaban perfectamente. Estuvieron acompañados por el resto de convivientes del piso y por otros familiares, que alertados por el suceso, se acercaron hasta el lugar. Se vivieron momentos de tensión cuando llegó Carolina Presa, una joven de 22 años y nieta de Aleida Fernández. Un amigo suyo la avisó por teléfono. Llegó a la carrera y al borde de un ataque de nervios. “Hasta que no los he visto bien, no he respirado”, afirmó la chica.

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Espectacular incendio de un ático en Gijón P. Palono / J. Plaza

Con las llamas ya controladas, la preocupación se centró en “Minsú”, un gato siamés grisáceo que quedó atrapado en la casa. Los afectados por las llamas preguntaron insistentemente a los bomberos por su mascota, pero el minino no aparecía por ninguna parte. Con el fuego ya apagado, los damnificados subieron a su vivienda para evaluar los daños. El olor a quemado era insoportable y las paredes aún rezumaban humo y calor. La planta superior estaba calcinada y la baja llena de ceniza y desperfectos. Ante tal panorama, las lágrimas afloraron. La historia tuvo final feliz. “Minsú” tampoco sufrió daño alguno. El gato se escondió tras una estantería y Carolina Presa lo encontró sin un rasguño.