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Las sendas verdes, refugio familiar ante el cierre perimetral

Los gijoneses abarrotan cada fin de semana las vías acondicionadas para disfrutar del aire libre: “Es el mejor plan”

Desde la izquierda, Sofía Mon, María José Aguadero, Elsa González, Beatriz Iglesias y Marta Rodil, en la senda del Peñafrancia a su paso junto al campus universitario. | |  JUAN PLAZA

Desde la izquierda, Sofía Mon, María José Aguadero, Elsa González, Beatriz Iglesias y Marta Rodil, en la senda del Peñafrancia a su paso junto al campus universitario. | | JUAN PLAZA

El cierre perimetral de Gijón está llevando a muchos de sus vecinos a redescubrir cada rincón del concejo para disfrutar del aire libre, ya sea para hacer deporte, caminar o disfrutar de un fin de semana en familia o con amigos. Las sendas verdes son uno de esos escenarios que tras las restricciones de movilidad por el covid se han convertido en punto de peregrinaje para los gijoneses, que aprovechan los más de 37 kilómetros y medio de rutas para estirar las piernas y despejar la mente recorriendo esos caminos de caliza, asfalto o enlosado. Zonas para muchos inexploradas y que ahora son parada obligada el fin de semana.

La senda del Cervigón, a la vera de la mar desde el Rinconín hasta más allá de la colina del Cuervo; la senda de la Ñora, que lleva al arenal maliayés; la de Peñafrancia, junto al río, pasando por Cabueñes y Deva; la del Piles, que acompaña sus meandros desde la zona urbana hasta Vega, pasando por Granda; o la vía verde de La Camocha, que finaliza a los pies de los castilletes de la antigua mina se poblaron de nuevo este sábado, aprovechando el buen tiempo, de gijoneses.

Eva Meana y la pequeña Gabriela Pool, en sus bicicletas, junto a la mina de La Camocha. | |  JUAN PLAZA

Eva Meana y la pequeña Gabriela Pool, en sus bicicletas, junto a la mina de La Camocha. | | JUAN PLAZA

“Es una pena no aprovechar días tan buenos como estos”, asegura Alberto Díaz, que, junto a sus hijos Carlos y Pablo y su mujer Carmen Fernández, meriendan en La Camocha tras un día entero de ruta. “Hay que buscar alternativas al confinamiento”, aseguran. Por ello, la visita semanal a los abuelos, en vez de hacerla en coche, la hicieron caminando por la vía verde. “Así los niños, que no la conocían, aprovechan y la visitan”, explica. Y así lo refrenda Carlos, el pequeño de la familia. “Había ríos por todos los lados y vi un paisaje tan bonito que le dije a mi madre que me sacase una foto”, afirma orgulloso.

La ocasión también hace que muchos desempolven la bicicleta. “Hace años que no la cogía, no sabía ni dónde la tenía”, enfatiza Pablo Pool junto a su hija Gabriela y Eva Meana. Los tres, en bicicleta, llegaron junto a la mina saliendo desde Roces. “Es el mejor plan posible con todo esto”, resume Meana, que explica que “todos los fines de semana salimos a hacer algo”, por lo que “ya nos quedan pocas rutas por hacer”. Estos viajes, a ellos también, les sirve para “conocer zonas por las que nunca habíamos pasado”.

Alberto Díaz habla con su mujer, Carmen Fernández, y sus hijos Carlos y Pablo en La Camocha. | J. P.

Así lo atestiguan también María José Aguadero, Beatriz Iglesias y Marta Rodil, acompañadas de Sofía Mon y Elsa González. “Estamos acostumbradas a hacer rutas de montaña, pero ahora nos conformamos con esto”, explicitan. Forman parte de un grupo más amplio, de hasta una decena de personas, pero se disgregan en dos grupúsculos separados, para cumplir con la normativa existente. “Desde que impusieron el cierre perimetral, salimos todos los sábados”, reivindican. Así, ya conocen prácticamente todas las sendas del municipio. Algunas, ya las habían pisado con anterioridad. Otras, como Rodil, están aprovechando para descubrirlas. “Son una preciosidad, pero no dejan de ser un paseín”, asegura quien está acostumbrada a recorridos más largos y en altura. Pero todas convergen en una reflexión: “Es una muy buena oportunidad para conocer Gijón y poner en valor los paisajes y recorridos que tenemos”.

Pilar Álvarez y Daniel González, en su paseo junto a la carbayera del Tragamón. | Juan Plaza

Montañeros curtidos también son Daniel González y Pilar Álvarez. Perfectamente equipados, con ropa, calzada y complementos, pasean junto a la carbayera del Tragamón. “Son muchos años de monte”, zanja él. Acostumbran a hacer una ruta diaria, sobre todo entre semana. “Sábados y domingos no solemos salir, porque hay demasiada gente, está todo masificado, no es lo mismo”, ahonda Álvarez, “pero hoy hacía muy buen día como para no venir”. Acostumbrados a recorridos más largos y complicados, ahora hacen “lo que se puede” por dentro del municipio. Sobre todo porque, como ambos opinan, “son rutas muy bonitas y muchas no se conocen”.

Víctor Sánchez y María Álvarez, en la senda fluvial del Piles. | Juan Plaza

También acostumbraban a salir fuera de Gijón los fines de semana para caminar Víctor Sánchez y María Álvarez. “Antes solíamos ir de monte, y ahora aunque sea hacemos rutas por aquí para poder hacer algo”. Sobre todo porque “después de estar toda la semana parados, al llegar el fin de semana, con el buen tiempo, apetece”. Así, desde que se decretó el cierre perimetral ya subieron al pico del Sol y al Fario. “Hay que aprovechar, porque también hay mucho que caminar en Gijón”, remarca la pareja, que no obstante se queja de que “está todo muy masificado”. Sin embargo, animan a los gijoneses a “conocer el concejo caminando, porque tenemos muchas cosas aquí al lado que ni conocemos ni valoramos”.

Sofía García, de 9 años, aprovechó ayer para estrenar su nueva bicicleta “de mayores”, junto a su hermana Irene, de un año menos, y su padre, Ángel. “Les gusta mucho salir en bici, así que aprovechamos y hacemos rutas hasta Deva, por ejemplo”, asegura él, “llevamos comida y bebida y echamos el día por ahí”. Antes del cierre perimetral, se permitían alguna excursión más larga, fuera de los límites del concejo, pero ahora ya se circunscriben al municipio. En parte por obligación y en parte, también, porque “como oscurece antes, no podemos ir muy lejos”.

En bicicleta, caminando, solo, en pareja, en familia o con amigos, todas las opciones son buenas para hacer de la necesidad virtud y poder conocer los recovecos que esconde el municipio de Gijón por sus sendas verdes.

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