Una cooperativa para ayudar a los vecinos a contar con un buen servicio de jardinería, unas mascarillas que se adaptan bien a todo tipo de fisonomías y un plan para que personas mayores solas puedan ofrecer vivienda a estudiantes en la zona oeste de Gijón. Estos son los tres proyectos premiados ayer por la Fundación para el Fomento de la Economía Social, en colaboración con la Cátedra Medialab de la Universidad de Oviedo, que ayer celebraron la jornada de presentación de resultados del proyecto “Emprendimiento en economía social estableciendo soluciones innovadoras y en economía circular”.

El objetivo era fomentar la inquietud emprendedora entre los alumnos de la Universidad de Oviedo y la UNED que están finalizando sus estudios y su objetivo es plantear soluciones a las necesidades de Gijón de forma sostenible, con la colaboración de Impulsa y The CircularLab. Entre todos, ayer decidieron otorgar los premios a las tres propuestas más originales y factibles, con la idea de que tengan amplio recorrido para su desarrollo efectivo.

Un trabajo de varios meses del que han salido tres propuestas merecedoras de distinción. La primera de ellas es “Jardineando”, la propuesta de Isabel Caramés, doctora en Química, quien se dio cuenta tras mudarse a la zona rural de Deva de que “queríamos hacer cosas en la finca y labores de jardinería, pero no teníamos las herramientas para ello”. De ahí nace la idea de crear una cooperativa de consumidores y usuarios a través de la que “poner a tu disposición todo lo necesario para que disfrutes cuidando de tu jardín, ya sea ofreciéndote ayuda, facilitándote las herramientas o realizando por ti los trabajos más duros”, explica Caramés, con el valor añadido de ayudar a gestionar los desechos de la poda y la siega.

Maite Prida y Tania Morillo han sido premiadas por el proyecto “Mázcaru”, la creación de una mascarilla higiénica reutilizable (hasta 20 lavados) que tiene la peculiaridad de que “no se cae”. Las dos emprendedoras estudiaron decenas de patrones hasta “dar con uno que siente bien a la mayoría de la gente, porque esto es una cuestión de narices”, bromea Prida.

El tercero de los premiados fue Iván Ojanguren, con su “Red Convive Gijón”, un “primer paso” para tejer una comunidad de apoyo intergeneracional basada en poner en contacto a personas mayores que viven solas y estudiantes que necesiten alojamiento en Gijón. Ojanguren, rebosante de entusiasmo, explica que el proyecto nació de “la observación de la sociedad”.