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Una gijonesa se enfrenta a la primera prisión permanente de Asturias: la pena máxima cumple cinco años con estos condenados

La madre del bebé de Nuevo Roces buscó en internet "cuánto se tarda en morir por hemorragia"

Silvia. Ese es el nombre de la mujer que en los próximos meses podría pasar a la historia criminal asturiana como la primera mujer nacida en el Principado y condenada a la prisión permanente revisable. La mujer se enfrenta a esta condena acusada de acabar con la vida de un bebé al que dio a luz en un piso de Nuevo Roces y cuyo cadáver arrojó a un contenedor frente a su casa. La pena máxima que pide la Fiscalía para esta asturiana se aprobó en 2015 y ha sido aplicada hasta en una veintena de ocasiones desde entonces. Pero hasta ahora nunca en Asturias. El primero en recibir el máximo castigo fue, eso sí, un asturiano: el parricida avilesino David Oubel.

El parricida de Moaña

El avilesino David Oubel, conocido como el "monstruo" de Moaña, fue el primer español condenado a prisión permanente revisable, como jurídicamente se denomina la cadena perpetuatras declarar que asesinó a sus dos hijas, de 4 y 9 años, con una radial y un cuchillo.

El jurado popular tardó poco más de hora y media en emitir su veredicto unánime de culpabilidad por dos delitos de asesinato con alevosía, agravados por tratarse de menores de 16 años y por el parentesco. Según el veredicto, el jurado ha considerado acreditado que Oubel mató a sus hijas Candela y Amaia, de nueve y cuatro años, usando una sierra radial eléctrica y un cuchillo de cocina, y tras haberlas drogado previamente para reducir sus posibilidades de defensa.

La segunda, a un santanderino

La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife dictó la segunda sentencia emitida en España en la que se condena a acusado a la prisión permanente revisable. El condenado, Sergio Díaz Gutiérrez, un santanderino de 24 años, asesinó "con violencia extrema" a Salvador Valentín Luis González, de 67 años, el 14 de enero de 2016. El crimen lo cometió tras viajar a la Isla y acceder a la vivienda de la víctima.

Segunda sentencia en aplicar la prisión permanente revisable Agencia ATLAS

Con el crimen, según se probó en el juicio con tribunal del Jurado el acusado "pretendía hacer el máximo daño posible" tanto a la víctima, a la que le asestó 37 puñaladas con tres cuchillos diferentes, además de numerosos golpes con objetos contundentes que le desfiguraron la cara, como a sus familiares, en concreto a una de las nietas de Salvador Luis, una joven a la que el asesino ya condenado por la Audiencia Provincial, conoció a través de las redes sociales de internet. Ambos iniciaron una relación en la distancia hasta que la joven decidió poner fin a la misma dado el "carácter celoso y controlador" que tenía Sergio Díaz Gutiérrez.

El procesado no encajó bien la ruptura y viajó de nuevo a la Isla para cometer el asesinato después de haberlo estado maquinando durante más de un mes. La Guardia Civil, que analizó el móvil del acusado, comprobó cómo en el mes previo a la comisión del crimen, éste había realizado 2.122 consultas en internet sobre armas blancas, cómo borrar huellas, cambio y usurpación de identidad, cómo asestar puñaladas para matar a una persona o dónde adquirir cuchillos y navajas sin dejar rastro, entre otras búsquedas similares.

Daniel Montaño, el tercero

Daniel Montaño, fue detenido y posteriormente condenado tras tirar por la ventana a la niña de 17 meses. Tiene 30 años y en el vídeo que acompaña a estas líneas lo vemos tocando el saxo con su antiguo grupo. Era su pasión y su profesión; Daniel se ganaba la vida como profesor de saxofón en dos escuelas de música del País Vasco. Este caso llegó hasta el Tribunal Supremo que acabó rechazando el recurso y confirmando la condena.

Así es el detenido por tirar por la ventana a una niña de 17 meses Agencia Atlas

Marcos Miras

En este caso, los hechos se remontan al 7 de mayo de 2017. Se condenó a Marcos Miras por acabar con la vida de su hijo. Dos días antes el padre recogió al pequeño en un punto de encuentro familiar donde lo había dejado su exmujer para pasar el fin de semana con él. Le asesinó el domingo, día de la Madre, con la intención de causar el mayor sufrimiento posible a su expareja. Según los hechos considerados probados, el condenado se dirigió con el niño a un lugar boscoso y apartado de Oza-Cesuras (A Coruña), y en una pista forestal alejada de las casas le asestó con una pala varios golpes en la cabeza hasta matarle. Trató de ocultar el cadáver, arrastrándolo hacia un lugar aún más apartado donde empezó a excavar un hoyo, pero finalmente desistió y lo dejó a la intemperie para dirigirse a un hotel, donde fue detenido la mañana siguiente.

Un jurado de la Audiencia de A Coruña le condenó a prisión permanente por asesinato cualificado con alevosía y agravado porque la víctima era menor de 16 años, con las agravantes de parentesco y de género, en concurso medial con un delito de lesiones psíquicas a su exmujer. Una condena que confirmaron dos tribunales, primero el TSJ y ahora el Supremo.

Patrick Nogueira

Patrick Nogueira, el joven brasileño acusado de asesinar a sus tíos, de 39 años, y a sus primos de 1 y 4 años en Pioz (Guadalajara) fue condenado a prisión permanente revisable.  Durante el juicio se supo que el ahora condenado había enviado varios mensajes de Whatsapp a un amigo suyo poco después de cometer el crimen. Estos mensajes demostraban, en palabras de su defensa, la psicopatía del acusado, al que (en palabras del abogado) no se puede juzgar como si se tratara de una persona que no tuviera una enfermedad metal. “Estoy feliz de que no me importe”, llegó a decir Nogueira a su interlocutor a través de Whatsapp justo en el momento en el que se estaba deshaciendo de los cuerpos de las víctimas.

Prisión permanente revisable para el descuartizador de Pioz Agencia ATLAS

Francisco Salvador, el primer condenado por violencia de género

Francisco Salvador fue el primer condenado que lo fue por un delito de violencia de género. No era para menos. El tribunal consideró probado que el acusado le dio más de 100 golpes a su víctima para acabar con su vida poco después de, además, abusar sexualmente de ella.

Enrique Romay Reina

Otro caso de violencia contra una mujer. En este caso una violación. El tribunal consideró probado que el acusado asaltó a su víctima en Sevilla “por sorpresa con la intención de mantener relaciones sexuales contra la voluntad de ella, empleando la fuerza y un arma blanca para doblegar la voluntad de la víctima”. Según los hechos probados, éste “no logró finalmente su propósito», y “decidió matarla” tras constatar que “no podía lograr su propósito de mantener relaciones sexuales con ella, dada la fuerte oposición de la víctima, y para evitar que ella le denunciara por haber intentado agredirla sexualmente, logrando así que no se descubriera la comisión de tales hechos”.

Roberto Hernández

Roberto Hernández Hernáiz fue condenado por la agresión sexual y asesinato de una niña de 4 años de Valladolid, la pequeña Sara, hija de una mujer con la que había comenzado una relación sentimental.

Ana Julia Quezada

Su caso fue el más mediático de todos. El Tribunal Supremo confirmó hade poco más de una semana la condena a prisión permanente revisable impuesta a Ana Julia Quezada por el asesinato con alevosía del niño Gabriel Cruz, de 8 años, cometido en febrero de 2018 en una finca de Rodalquilar (Almería). La Sala de lo Penal avaló el criterio de la Audiencia de Almería y del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y ratificó el máximo castigo penal para Quezada en una sentencia donde también confirma dos años y medio de cárcel por dos delitos contra la integridad moral de los padres del niño.

El TS confirma la prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada Europa Press

Los hechos sucedieron en febrero de 2018, cuando el niño pasaba unos días en casa de su abuela en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar (Almería). El día 27 la acusada le instó a que le acompañara a una finca en Rodalquilar para hacer labores de pintura. Allí, de "forma intencionada" y "súbita" le lanzó contra el suelo o pared y le tapó "la boca y la nariz con fuerza" hasta que logró "vencer su resistencia y provocar su fallecimiento". Después cavó una fosa y propinó diversos cortes al niño, según declaró probado la sentencia. Los magistrados destacan la "total indefensión del niño" y el ataque "súbito y repentino" contra él, producido "en el marco de una relación de confianza" motivada por la relación sentimental que la condenada mantenía con el padre del menor, "en un lugar solitario y alejado" y donde no tenía "la más mínima previsión de riesgo".

Mounir Ayad

Mounir Ayad fue otro caso de violencia de género que en este caso tuvo lugar en el País Vasco. El acusado asesinó, tal y como se declara probado en la sentencia que le inculpa, a su mujer y a su hijo.

José Enrique Abuín Gey

A finales de noviembre el Tribunal Supremo ratificó la condena de prisión permanente revisable para José Enrique Abuín Gey, “El Chicle”, por el asesinato de Diana Quer, a quien produjo un “sufrimiento atroz” en un acto de tal “perversidad” que “supone un desprecio absoluto a la mujer”. Desestima el recurso de Abuín contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia que confirmó la de la Audiencia de La Coruña. Confirma además otra pena de 4 años por detención ilegal y agresión sexual y las indemnizaciones.

El Chicle, durante el juicio de Diana Quer en Santiago.

Ada de la Torre

La madre acusada de acabar con la vida de su hija en Bilbao fue condenada ahora hace un año a prisión permanente revisable. La niña falleció como efecto de los fármacos que le habían suministrado y por la asfixia que le habían provocado.

Gonzalo

La Sección V de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó a prisión permanente revisable al culpable de asesinar a su tía, Rosa María Concepción, en un piso del barrio de Ofra en febrero del año pasado. La resolución judicial respaldaba las peticiones de pena realizadas hace una semana por el fiscal delegado de violencia de género, José Luis Sánchez-Jáuregui, y la abogada del Instituto Canario de Igualdad, Lucrecia Roldán Piñero.

Rubén Maño

Culpable por unanimidad. De la violación continuada, el asesinato y la profanación del cadáver de Vanessa Ferrer, que tenía 15 años cuando su verdugo, de 21, acabó brutalmente con su vida en Chella y luego arrojó su cuerpo semidesnudo a una sima para ganado muerto. Así lo decidieron ayer los nueve miembros del tribunal popular que juzgó a Rubén Mañó por el asesinato de Vanessa. El tribunal dictaminó luego su prisión permanente revisable.

Los padres de Elche

La sección VII de la Audiencia, con sede en Elche, dictó en octubre por primera vez en la provincia la mayor pena de cárcel que fija la jurisdicción española: la prisión permanente revisable. Y la magistrada que firma la misma, Mercedes Matarredona, lo hace siguiendo los dictados de un jurado popular, de ciudadanos legos en Derecho, que encontraron culpable de un delito de asesinato y otro de maltrato habitual a la madre de un niño de dos años y de su padrastro, supuesto autor material de los hechos, ocurridos en Carrús, el barrio ilicitano al que habían venido a vivir desde Madrid cinco meses antes de ocurrir los hechos.

Iván Prado

La Audiencia de Huesca condenó a prisión permanente revisable a Iván Pardo Pena como autor del asesinato de Naiara, de 8 años, tras unas torturas que se prolongaron durante varias horas en el domicilio del procesado, en julio de 2017, en la localidad oscense de Sabiñánigo.

¿Qué es y cómo se aplica la prisión permanente revisable?

La prisión permanente revisable es la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español. Fue aprobada en el Congreso de los Diputados el 26 de marzo de 2015, como parte de la ley de Seguridad Ciudadana, con los únicos votos a favor del Partido Popular.

Como su propio nombre indica, la prisión permanente revisable es una pena de cárcel, en principio por tiempo indefinido, sujeta a revisiones que pueden servir para que el reo recupere la libertad.

El objetivo de esta pena, la que se ha impuesto a Ana Julia Quezada por el asesinato del niño Gabriel, entre otros es impedir que los delincuentes más peligrosos que no han demostrado capacidad de reinserción puedan volver a la sociedad, poniendo en peligro la seguridad de las personas.

Hasta su entrada en vigor, el Código Penal establecía unos límites de 25, de 30 o de 40 años de cárcel, según la gravedad de las penas (artículo 76), aunque reconocía el cumplimiento sucesivo de penas en caso de acumulación.

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