Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La primera novela del gijonés Bernardo Llera: un viaje mágico con final en la Iglesiona

El autor, comercial de libros durante décadas, dedica el último capítulo de su obra "La duda de Lacabel" al Sagrado Corazón

Bernardo Llera, con la basílica del Sagrado Corazón detrás.

Bernardo Llera, con la basílica del Sagrado Corazón detrás. Juan Plaza

Después de casi tres décadas rodeado de libros, en una vertiente comercial, hace un par de años, a Bernardo Llera(Gijón, 1966) le llegó el momento de dar el paso de escribir. Inició un viaje, que ha tocado a su fin, con la publicación de su primera novela: “La duda

La historia transcurre por ocho escenarios diferentes y tiene su conclusión en Gijón, en la Basílica del Sagrado Corazón. “Impresiona mucho”, indica sobre el edificio, que pudo conocer de primera mano para documentarse. El motivo por el que eligió la Iglesiona lo tiene también claro: “Es un ejemplo de humildad por todos los problemas que dio en su construcción, por no respetar las medidas y por cómo la destruyó en parte la Guerra Civil”. En Gijón es en donde Llera muestra la clave final de su relato. “Cuando el lector hila todo comprenderá la idea que yo tengo del destino y de cómo suceden las cosas”, apunta este amante de la lectura.

“La duda de Lacabel” tiene como hilo conductor un ángel, que aparece en todos los capítulos y que actúa como un narrador omnisciente. “Cada capítulo tiene una clave, una historia diferente. En el primero se presenta por ejemplo la del peaje. Después llega la selección o las reglas”, cuenta el autor. “Lacabel es muy inteligente, pero tiene muchas dudas. Y piensa también por ejemplo que por qué no va a poder creer en el demonio. Lo que llevará a pensar al lector que muchas veces se pueden llegar a las conclusiones por sitios distintos, por diferentes caminos”, reflexiona.

El relato, dividido en varios capítulos, pasa por San Ivo (Roma), el Gran Canal (Venecia), La Alcazaba (Málaga), el Capricho de Gaudí de Comillas (Cantabria), el Palacio Topkapi (Estambul), la playa de San Julián de Liendo (Cantabria) y la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús (Gijón). Uno de los espacios que cree que más va a impresionar al lector es el de Venecia. “Aparece un chiquillo autista jugando a la pelota, que no habla y le estaban estudiando porque no transmite ninguna sensación”, indica antes de añadir también su pasión por la ciudad italiana. “Ese niño conocía todo de Venecia y todos esos entresijos se descubren. Para mí, que he estado tres veces allí, realmente disfrutaría ese lugar si fuese ahora, con todo lo que conozco, y alguna de las cosas que se cuentan en el libro. Es una ciudad fascinante”, afirma el escritor gijonés.

Bernardo Llera, aunque es profesor y psicólogo, nunca ejerció. “Acabé de estudiar y me puse a vender libros, llevo 27 años y he pasado por varias editoriales”, afirma. “Viajé mucho por todo el Norte de la península, en especial por Cantabria y León. Conocí muchos lugares y pueblos. Mi forma de motivarme era llegar al pueblo al que tenía que trabajar y lo primero que hacía era buscar un sitio bonito de ese pueblo”, explica.

Hace dos años decidió dar el paso y plasmar en una novela sus inquietudes y todas esas sensaciones vividas hace tres décadas, sumando un exhaustivo trabajo de documentación. “Veía que tenía que existir una especie de justicia divina, porque había gente que vivía muy poco tiempo y le pasaba de todo. Y después otras más tranquilas. Creía que tenía que existir una especie de compensación o equilibrio, un poco la explicación del destino a mi manera”, destaca el escritor gijonés. “Por este motivo la obra está compuesta por capítulo independientes, tiene una estructura novedosa. Cada capítulo podría ser una historia en sí mismo”, matiza.

Llera destaca que la sensación con la que se van a quedar los lectores en su obra es la de “sopresa”. “El que piense que será de suspense, con muertos y zombies está equivocado”, recalca. Y desvela también un guiño más local hacia Gijón: “El ángel describe la ceremonia de la sidra como una eucaristía pagana”.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats