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La antigua sede del Puerto albergará un hotel de cinco estrellas

Las condiciones de venta se reformulan para permitir aplazar tres años el pago de 2,5 de los 3,1 millones del precio

La antigua sede del Puerto de Gijón, en Cimadevilla.

La antigua sede del Puerto de Gijón, en Cimadevilla.

La antigua sede de la Autoridad Portuaria en la calle Claudio Alvargonzález, en el corazón de Cimadevilla y con vistas al puerto deportivo, se transformará en el primer hotel de cinco estrellas de Gijón. Ese es el objetivo de la sociedad Miramar Apartamentos –la empresa que se hizo con el inmueble en octubre del año pasado a través de una subasta pública– tras hacerse efectiva la venta del 91% de sus acciones a una nueva entidad ligada a la construcción.

El cambio de gestores supone que Miramar deja de depender del grupo hotelero Abba y, con ello, que pase al olvido el proyecto de apartamentos de lujo, de categoría cuatro estrellas superior, que la cadena había planteado bajo el nombre de “Gijón Puerto” y de la que se habían llegado a presentar bocetos tanto al Puerto como al Ayuntamiento. No hay que olvidar que dar uso hotelero a la vieja sede de la Autoridad Portuaria exige una modificación en la normativa urbanística local que se fija, en este caso, tanto en el Plan General como en el Plan Especial de Cimadevilla. El Ayuntamiento, tanto el gobierno local como la oposición, están abiertos a acometer los cambios necesarios para poder hacer realidad un proyecto empresarial y turístico de envergadura.

El sustancial cambio en el accionariado de la empresa y las circunstancias socioeconómicas derivadas del covid-19 que han impuesto una ralentización del proyecto son los argumentos que Miramar Apartamentos utiliza como justificación para pedir a la Autoridad Portuaria un cambio en las condiciones de pago fijadas en su momento. Esa petición, acompañada de informes favorables de la Abogacía del Estado y de la Comisión de Normalización Financiera, se ha hecho llegar estos días a los miembros del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón para su votación telemática. El plazo acaba el día 20 y, en principio y dado el interés del Puerto por sacar adelante el proyecto, se espera que el resultado final sea positivo.

La venta se concretó el 1 de octubre del año pasado en 3.111.500 euros y, tras varios aplazamientos y recursos, el plazo de pago se había fijado definitivamente para el pasado 26 de diciembre. Cuatro días antes se recibió en el registro oficial de la Autoridad Portuaria la propuesta de los nuevos responsables de la empresa. El plan ahora es hacer efectivo de manera inmediata un primer pago de 152.150 euros, que se corresponde con la garantía constituida en su momento, y abonar otros 500.000 euros en el momento de otorgamiento de la escritura pública. El pago del resto del dinero, un total de 2.459.350 euros, se aplazaría tres años.

Desde la Abogacía del Estado se entiende que la cláusula décima de los pliegos de la subasta abre la puerta a esa ampliación de tres años del plazo pese a que el planteamiento inicial era que se pagara en un mes. Su única exigencia es que se tengan en cuenta las consecuencias económicas del aplazamiento. Y eso es lo que se analiza desde la denominada Comisión de Seguimiento del Convenio de Normalización Financiera, dependiente de Puertos del Estado. Su conclusión es que la situación económica del Puerto de Gijón hace asumible tener pendientes de cobro 2,5 millones. El único riesgo que encuentra es que, si tras esos tres años no se ejecuta el pago y el edificio vuelve al Puerto podrían generarse gastos adicionales de reparación si no se hubiesen dado las condiciones oportunas de mantenimiento.

El desbloqueo de las condiciones de pago del edificio permite arrancar el proceso para convertir la antigua sede portuaria en el ansiado hotel cinco estrellas que Gijón nunca ha llegado a tener pese a proyectos que, como el de la Laboral, incluso vieron arrancar la obra. Precisamente un cinco estrellas era la opción que NH tenía en su momento al tantear el edificio, que salió a subasta en 2015 quedando desierta. A la del 2018 acudieron Santiarti y Miramar, vinculadas respectivamente a NH y Abba. La oferta de Miramar se excluyó por una cuestión de plazos, pero impugnó el acuerdo en los tribunales y logró hacerse con el edificio.

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