Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Monte Deva, un paraíso abandonado

Los visitantes critican los socavones de los accesos y el personal celebra las futuras mejoras en el museo, asaltado en diciembre

15

El Monte Deva, un paraíso abandonado Ángel González

Senderos llenos de baches, espacios verdes destrozados por la furia del jabalí y un centro de interpretación “obsoleto” al que hasta le han robado los canalones de cobre un poco antes de Navidad. El parque natural del Monte Deva, pese al repunte de turistas que experimenta desde el inicio de la pandemia, “pide a gritos” un plan de mejora en profundidad. Así lo piensan tanto los empleados como los visitantes asiduos, que urgen, sobre todo, el arreglo de los baches en buena parte de los caminos de acceso. “Así no apetece subir ni andando y en coche”, critican. El Ayuntamiento se ha comprometido a intervenir en los próximos meses.

La idea del gobierno local, que ya tiene el primer borrador del plan director para la reforma, es centrarse en dos aspectos básicos: acondicionar y señalizar los senderos y remodelar y ampliar el centro de interpretación. A juicio del personal del parque, ambas líneas de trabajo son “muy necesarias”. “Las rutas no están señalizadas; si no vas con guía es fácil que te pierdas”, dicen los empleados. En cuanto a la reforma del museo, a su juicio, debería centrarse en tirar paredes para lograr un espacio más diáfano. La distribución actual del edificio está compartimentado en salas diferenciadas a las que solo se pueden acceder desde fuera, porque cada una tiene su puerta y no hay ninguna que las comunique en el interior, así que los empleados de recepción deben acompañar a los visitantes a la salida para volver a entrar de nuevo en el local que quieran visitar. “Hace que estéticamente no sea atractivo ni eficiente, lo lógico sería que una vez dentro del centro no tuvieses que salir para ver, por ejemplo, la sala de exposiciones. Hay que reorganizarlo”, razonan los trabajadores. Esperan que, de paso, la reforma traiga consigo un ansiado sistema de calefacción en todo el interior y una revisión completa de los interiores, “que no se tocaron desde 2002” y han quedado “anticuados”.

Por la izquierda, Silvia Martínez, Cristian Puerta, Noemí Rivero y David Palacio, en el área recreativa del Monte Deva, ayer. Ángel González

Especial importancia debe cobrar, creen, la sala expositiva, que tampoco ha sufrido casi cambios en sus 19 años de vida y hace que los visitantes que la conocieron entonces no vean necesario repetir su escapada. Este centro de interpretación, no obstante, “tiene mucho potencial”, a juicio de los trabajadores. Y lo tiene porque por su emplazamiento puede convertirse en “un punto de encuentro” tanto para los curiosos que se acercan al parque natural solo para comer al aire libre en familia como para los que organizan una ruta por el bosque. Calculan que al año al recinto se acercan 5.000 personas. Son, en su “gran mayoría”, niños adscritos al programa escolar de talleres en Monte Deva, un plan ahora mismo cancelado por las restricciones del coronavirus pero que se ha visto compensado por la afluencia de curiosos en busca de espacios verdes al aire libre. “Ha sido bestial, las actividades del fin de semana ya están todas reservadas y desde hace meses se ve a gente por aquí si el día acompaña”, aseguran.

Por otra parte, Cristian Puerta y Noemí Rivero, que se acercaron ayer al área recreativa del parque para comer con sus amigos Silvia Martínez y David Palacio, reconocen que eran muy fieles en sus visitas al Monte Deva hace años, pero que el entorno dejó de interesarles bastante de un tiempo a esta parte. “Solo hay que ver cómo está esto, destrozado por los jabalíes”, comentaba David Palacio, señalando los grandes socavones que se dejan ver por todo el campo. También creen que se animarían a hacer más rutas si hubiese señalizaciones que indicasen qué senderos llevan a algunos picos cercanos. Lo que más urge, añaden, son los accesos. “En verano hay tanta gente y coches que no se puede pasar de ninguna forma; estaría bien que hubiese accesos solo para personas que quieren subir caminando”, proponen.

Compartir el artículo

stats