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El pintor Jorge Quijano, frente al “tsunami de las imágenes”

El artista leonés, que expone por primera vez en Asturias, muestra en la sala Bea Villamarín las obras de “Disipación”

Jorge Quijano, junto a dos de sus cuadros.

Jorge Quijano, junto a dos de sus cuadros.

La banalización de las imágenes es una de las consecuencias evidentes de la multiplicación digital, los nuevos usos tecnológicos y el pozo sin fondo de las redes sociales. Una plétora de la trivialidad ante la que las “imágenes necesarias”, según expresión que hemos escuchado en alguna ocasión al cineasta Víctor Erice, corren peligro de quedar subsumidas por las espesas capas de tanta intrascendencia. Un debate de nuestro tiempo del que participa, sin duda, la obra de Jorge Quijano (León, 1973). El artista expone hasta el próximo 9 de marzo en la sala gijonesa Bea Villamarín sus últimas obras, reunidas bajo un título explícito: “Disipación”.

“El pintor de hoy tiene que hacer frente al tsunami de esas imágenes”, explica el autor vía telefónica. Y afirma que hay en estos óleos, cuyo catálogo presentó ayer la galería de la calle San Antonio, una cierta continuidad por otros medios de un proyecto anterior, “Interfaces/identidades”. Era esta una serie, expuesta en Madrid, en la que establecía alianzas entre la acuarela, la tela y tecnologías como las del vídeo o los proyectores.

Expone Jorge Quijano (a diferencia de sus hermanos de “Café Quijano”, lo suyo son las artes plásticas y no la música) por primera vez en Asturias y se siente especialmente feliz de que la ciudad de esta muestra inicial sea Gijón. “De pequeños, los hermanos íbamos mucho a la playa y después yo he vivido, incluso, en El Llano, así que me he sentido siempre como en casa”.

Jorge Quijano presenta en “Disipación” óleos de formato ya respetable, de evidente filiación abstracta, en los que parece querer oponer la materialidad del hecho pictórico –las materias mismas que se integran en el cuadro– al uso y abuso de ese exceso de información visual al que estamos sometidos. “Pero son piezas en las que hay, asimismo, mucho orden y reordenación de los códigos binarios de las imágenes”, dice.

El realidad, tal y como explica el artista leones, que obtuvo en 2003 una medalla de honor en el Premio BMW de pintura (y finalista en 2012), las obras de “Disipación” parten de una reflexión sobre la pintura como lugar en el que puede darse también lo que el filósofo francés Jean Luc Marion, en cuyo pensamiento se entrecruzan fenomenología y teología, ha llamado “fenómeno saturado”. Una noción en la que cabe el acontecimiento trascendente.

Jorge Quijano, que estudió Electrónica antes de obtener un doctorado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y otro más en Artes Plásticas y Ciencias del Arte por la Sorbona, se sirve del color, las texturas o los empastes para hacer una pintura que tiene mucho de reflexión sobre el hecho mismo de pintar: “Sí, hay como una reiteración del gesto y una deconstrucción del cuadro, poco a poco, en algo parecido a los píxeles”.

Y hay, curiosamente, una evocación de esos dispositivos tecnológicos que dan soporte a la multiplicación de las imágenes que nos invaden. Y también de los radiadores, pantallas o disipadores térmicos. “Lo que pretendo es la disipación de ese exceso”, hace resaltar Jorge Quijano. Una mirada que, como se afirma en la presentación de esta exposición, indaga y se pregunta sobre las posibilidades y condiciones de una “representación pictórica condicionada por cómo el imperio de la imagen altera nuestra percepción de la realidad”.

Y “Disipación” supone, en este sentido, una vuelta de Jorge Quijano a los fundamentos de la pintura en un momento en el que la expansión de la fotografía, la publicidad, la televisión o el cine dominan el campo de la elaboración y producción de las imágenes. La pintura, como sabe el artista, ha encontrado siempre su camino en otros momentos de la historia en los que pudo sentirse desplazada por las invenciones del momento.

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