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El reportaje sobre el FIXC que ha desatado la polémica: cómo se hizo y cuánto costó

El encargo de una publicación sobre el Festival de Cine en una revista cultural, con 3.600 euros de coste, se transforma en una radiografía de la cita que ha causado una oleada de críticas tras un repentino cambio de enfoque

Acto de entrega de premios de la última edición del Festival de Cine en el teatro Jovellanos.

Acto de entrega de premios de la última edición del Festival de Cine en el teatro Jovellanos.

La última edición del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), concluida con éxito artístico y de visualizaciones online el pasado 28 de noviembre, vive estos días una especie de secuela a raíz de un amplio reportaje, publicado en la revista especializada “Jot Down”, en el que se airean las discrepancias y tensiones entre los trabajadores de la casa y los enredos políticos del pasado. Un texto que cayó como una bomba en la sede del certamen como en la empresa municipal Divertia. Y que, además, ha tenido un coste de 3.600 euros y ha generado que la oposición municipal en bloque exija la comparecencia de la gerente, Lara Martínez (el lunes hablará en un consejo extraordinario), para justificar un artículo que a juicio del resto de partidos “daña la imagen de Gijón y la reputación del FICX”.

El primer contacto entre el FICX y la revista de cara a la 58.ª edición, con inicio el 20 de noviembre, llega por correo electrónico en septiembre, cuando la pandemia sanitaria parecía haber remitido, aunque con claras advertencias de una pronta segunda ola. Por entonces se trabajaba en dos fórmulas, una con opción a actos presenciales y otra puramente online que se acabó imponiendo por el aumento de casos. con alguno de los realizadores invitados al festival y un reportaje más completo enfocado a destacar la apuesta de programación entendida como conjunto de películas, sección específica y apuesta por cierto diálogo entre las obras de esta compleja edición. Además, se pregunta por las tarifas publicitarias de la revista.

Las conversaciones fluyen y se reajusta la cobertura del evento a un presupuesto publicitario de 3.000 euros más IVA. “Acordamos hacer una entrevista a algún realizador, una crónica en profundidad sobre la programación del festival y sobre el trabajo del equipo para poner en marcha el festival en tiempos covid. Arce me propuso enviar a Bárbara Ayuso a Gijón para que estuviera empotrada los 15 días anteriores a la inauguración. El acuerdo también incluía la difusión en todas nuestras redes sociales, nota de prensa y la posibilidad de hacer algún vídeo”, relata Mar de Marchis, directora de “Jot Down”, que durante todo el proceso posterior estuvo de baja. Al otro de la conversación, desde el FICX, está Alberto Arce, responsable de comunicación del festival que da el visto bueno al acuerdo. Eso implica el desplazamiento de una periodista de la revista, Bárbara Ayuso, para llevar a cabo el encargo formalizado desde Divertia.

Todo cambia al llegar a Gijón. “Habíamos alcanzado un acuerdo muy concreto que Alberto cambió ‘in situ’ sin consultarlo con nadie y le dijo a Bárbara que había que hacer periodismo”, reconoce Mar de Marchis. La periodista pasó entonces a ser una más en las tripas del FICX, con una silla en el centro de la oficina mañana y tarde, acceso total a las reuniones y toma de decisiones. Sin filtros. Treinta horas de grabación avalan cómo se gestaron los últimos días antes de que la cita subiese el telón a través de internet. Ni entrevistas a realizadores ni visionado de películas. El contenido fue otro bien distinto y en el que se realiza una radiografía de un FICX caótico en lo organizativo donde casi nadie sale bien parado, especialmente el director del festival.

Alberto Arce, al ver el resultado, publicado el 30 de diciembre, quedó satisfecho sin pensar en el temporal que estaba a punto de levantarse. “Encargué un reportaje. No lo edité ni leí antes de que se publicara. Lo hice en público, con luz y taquígrafos. En medio de la oficina, con conocimiento de todo el mundo. No entiendo la sorpresa”, explica el responsable de comunicación contratado para el evento cinematográfico.

Las miradas apuntan a él en los últimos días, pero Arce defiende su gestión. “Las instituciones tienen un presupuesto para publicidad institucional. Lo invierten en los medios, en todos, e invitan a periodistas, a gastos pagados, a cubrir los eventos. ¿Es que dinero público equivale a propaganda? ¿Pretenden que se ejerza la censura previa? ¿Es que con dinero público no se puede hacer periodismo? Cuando se publica un reportaje lo único que importa es si lo que cuenta es cierto o no”, reflexiona con un discurso similar a cuando dio explicaciones sobre el resultado de su gestión ante sus jefes de Divertia, que mañana lunes, forzados por la oposición, darán su versión de la película.

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