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Todo el PP mira a Mariano Marín tras el ultimátum de Mallada para que dimita

La exigencia de la líder regional al presidente local de que deje el cargo pone en ebullición al partido | La junta local, ahora con mayoría de afines a Mallada, designará al sucesor del abogado si accede a marcharse

Mariano Marín saluda afectuosamente a Teresa Mallada en un acto del PP en 2015 en Gijón.

Mariano Marín saluda afectuosamente a Teresa Mallada en un acto del PP en 2015 en Gijón. Ángel González

El ultimátum de Teresa Mallada a Mariano Marín para que dimita de su cargo como presidente del PP de Gijón sigue sin respuesta pese a que el plazo fijado por la líder regional de la formación expiró el pasado sábado, tal y como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA. El abogado guarda silencio por el momento, meditando qué pasos dar ante la presión que le llega desde que el pasado 15 de enero se reuniese con Mallada, que le pidió su marcha por “incumplir las directrices regionales fijadas hace tres meses” –y comunes para todas las juntas locales– que se traducen en “inactividad al frente del partido”. La salida voluntaria de Marín, que a su entorno más próximo ha transmitido que solo se irá si se lo pide la dirección nacional (de hecho, ayer se reunió con su grupo de confianza e insistió en esta idea), allanaría el camino a los afines de Mallada para tomar las riendas de un partido que en la ciudad debería haber convocado congreso para su renovación hace dos años. El desenlace, por una u otra vía, parece cada vez más cercano.

Una negativa de Marín a dimitir dejaría como opción a Mallada la puesta en marcha de una gestora, pero desde la dirección autonómica se tratará de evitar este camino porque fue poco útil en tiempos pasados, según alegan (hay convocadas para el viernes sendas reuniones del comité ejecutivo regional y de la junta directiva regional). Si, por el contrario, el presidente local decide irse, el relevo quedaría en manos de la junta local del partido. Según los estatutos internos, es a este órgano al que le corresponde “elegir de entre sus miembros a quien tenga que dirigir el partido en el caso de dimisión o fallecimiento del presidente”, elevando luego esa propuesta al comité ejecutivo autonómico, que tiene capacidad de veto.

En el órgano local, compuesto por 65 personas según diversas fuentes, goza de respaldos el diputado popular en la Junta General del Principado, exconcejal y actual secretario general en Gijón, Pablo González. Una mayoría reforzada recientemente tras la inclusión de los miembros del nuevo comité ejecutivo regional –elegidos por Mallada– en sus respectivas juntas locales. En el caso de Gijón, esta renovación ha supuesto la llegada de diez nuevas caras afines a la líder del partido en Asturias. También hay representantes ligados a la anterior presidenta autonómica, Mercedes Fernández, aunque a priori ahora están en minoría.

En esa junta local, que se ha convertido en el escenario clave para el futuro inmediato del PP en Gijón, están integrados los diputados regionales Pablo González y Javier Brea; la concejala Ángeles Fernández-Ahúja (los otros dos ediles, Alberto López Asenjo y Ángeles Pumariega no está afiliados o no lo están en Gijón), el asesor Guzmán Pendás; históricos afiliados del partido como José Luis Díaz Oliveira, Ana Barrientos y Pedro Muñiz; los exconcejales del anterior mandato Sofía Cosmen y Manuel del Castillo; o nuevos fichajes como el expresidente del Santa Olaya Secundino González. También está Mercedes Fernández, ahora senadora, que en una reciente reunión participó leyendo el informe de política nacional.

De su voto y el del resto de miembros que componen el grupo de los 65 dependerá elegir al nuevo presidente del PP de Gijón (siempre y cuando Marín dimita), que partiría con fuerza de cara a un posterior congreso. En el caso poco probable de que los afines a Mercedes Fernández lograsen designar un nuevo presidente en la junta local, existiría la opción del veto por parte del comité ejecutivo regional, en base a una reforma normativa de 2017. Todos los ojos miran a Marín.

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