Un Seat Málaga de 1990, un Renault 18 de 1978, un Ford Transit de 1998... y así hasta cerca de una veintena de vehículos se pueden encontrar en una popular plataforma digital de compraventa de productos de segunda mano entre particulares. Todos con un precio de referencia y una foto de presentación. Pero ojo a la letra pequeña. No estamos ante una recopilación de gangas para amantes del motor. Esos anuncios dan vida a una creativa y casera campaña de publicidad contra la nueva ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Gijón.

El mensaje compartido por muchos de los “vendedores” lo deja claro: “No, no lo vendo. Ni lo venderé por culpa de nuestros pésimos dirigentes. Sabías que el Ayuntamiento de Gijón quiere aprobar la Ordenanza de Movilidad y este coche no podría circular dentro de la zona marcada en el plano (todo Gijón ciudad)” Un mensaje que se completa animando a unirse a las movilizaciones que desde las redes impulsan propietarios de coches históricos y diciendo “no a la ordenanza de inmovilidad de Gijón”.

Hay quien personaliza el mensaje sumando al texto modelo añadidos como “pasamos ITV, pagamos impuestos y damos trabajo en talleres. No somos utilitarios, somos herencias. ¡Luchemos” o quien apuesta por mayor personalización para diseñar su propia propuesta de venta culpabilizando directamente al “señor Aurelio y la alcaldesa de Gijón” por Aurelio Martín, edil de Movilidad, y Ana González, como impulsores de esa ordenanza.

Entre firmas y alegaciones

La ordenanza establece que los coches sin distintivo ambiental no podrán aparcar en la zona ORA a partir del año que viene, ni circular por el centro de la ciudad a partir de 2026. La oposición a estas restricciones es lo que ha llevado a propietarios de coches históricos a promover iniciativas. Algunas tan visibles como las protestas por las calles de la ciudad que, solo hace unos domingos, llegaron a movilizar unos 600 vehículos. En su protesta contra la ordenanza cuentan con el apoyo de todos los partidos de la bancada de centro derecha de la Corporación municipal. Además, se registraron 23.000 firmas solicitando paralizar la ordenanza.

Algo que no parece dispuesto a hacer el gobierno municipal. Ahora mismo se están analizando las alegaciones presentadas al documento de aprobación inicial y que, pese al gran revuelo generado, solo son 178. De ese número el 80% son iguales, al compartir un texto impulsado desde ese mismo colectivo de coches clásicos.

Centenares de vehículos clásicos marchan por Gijón contra la ordenanza de movilidad Ángel González