El atrincheramiento de Mariano Marín en la presidencia del PP de Gijón pese a haber perdido el apoyo de la mayoría de los miembros de su junta local y los zarandeos dialécticos a los que se vio sometido en la reunión del pasado jueves, se explican entre otras cosas por las reticencias del sector antaño dominante en el PP gijonés a dejar el control de la sede en manos de su secretario general, el diputado autonómico y destacado “malladista” Pablo González.

González fue una de las voces críticas en la última junta local contra el Presidente y no sólo para reprocharle la ausencia de gestión del partido o que impidiera votar la iniciativa para reprobarle, sino también acusó a Marín de impedirle ejercer su labor como secretario general, al no hacerle llegar las actas de las anteriores juntas o negándose a informarle del listado de asistentes. “No puedes impedir que los demás sigamos haciendo nuestro trabajo, si además tú tampoco lo haces”, dijo a Marín el número dos de la junta local durante una de sus intervenciones.

Pablo González. | Julián Rus

Pablo González. | Julián Rus

No fue el único dardo: “Lo que no es parte de la solución, es parte del problema. Y hoy por hoy, lo es desgraciadamente el Presidente. Es necesario un nuevo proyecto político”, resaltó González. “¿Cómo llamarías tú a que tu junta directiva te pida incorporar un punto en el orden del día y no lo incorpores y no permitas votarlo y debatir sobre el?”, le interpeló González en otro momento, acabando por acusar a Marín de “silenciar” a los miembros de su junta local, negando palabras pedidas y no permitiendo en acceso a la reunión telemática a algunos de los miembros.

González también dejó entrever que esa actitud podría traerle consecuencias, algo que otros miembros de la junta concretaron al indicar que van a instar a que le abran un expediente disciplinario. En el caso de que el comité de garantías regional aprecie que las supuestas faltas que le atribuyan son graves o muy graves, este órgano podría apartar inmediatamente de su cargo a Marín, como medida cautelar. La junta local elegiría en ese caso a un nuevo presidente. La otra opción para desbloquear la situación es que la dirección nacional, que ya conoce lo ocurrido el jueves, instara a Marín a dimitir.