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Los taxistas piden reorganizar las paradas para adaptarlas a la nueva demanda

Un proyecto basado en la tecnología big data medirá los flujos de viajeros en cada punto de recogida antes de proponer distintas ubicaciones

Parada de taxis en la calle Marqués de San Esteban.

Parada de taxis en la calle Marqués de San Esteban. Ángel González

Los taxistas gijoneses se han sumado al proyecto DATA4PYME del CTIC, cofinanciado a través de la convocatoria Incentivos al Ecosistema de Desarrollo Empresarial de Gijón Impulsa, con el objetivo de conocer, a través de la tecnología basada en la big data, los flujos de tráfico en sus paradas y reordenarlas de acuerdo a las actuales necesidades. “El sector se rige por una ordenanza muy antigua, de los años ochenta, en la que nunca se han introducido cambios en cuestiones tan importantes como la distribución de las paradas”, explica Sonia Camblor, impulsora del proyecto.

Estos profesionales del volante aseguran que algunas paradas tienen muy poco flujo de clientes, mientras que en otras sucede lo contrario. “La ciudad ha crecido exponencialmente en los últimos años, y tenemos que revisar dónde están las paradas y su funcionalidad”, asegura Camblor, segura de que “hay que moverse para sacar adelante al taxi”. “Somos los que siempre hemos estado a pie de calle, con pandemia o sin ella, y de esta tenemos que salir con más fuerza. De ahí que consideremos muy importantes encontrar cauces para mejorar nuestra situación. Y la big data es una buena solución”, manifiesta.

El colectivo se acaba de presentar a la convocatoria de CTIC e Impulsa para conocer de primera mano lo que la big data pueden hacer por su futuro. “Es increíble, nunca hubiéramos pensado que podría ser una herramienta tan útil para nosotros”, confiesa Camblor. Tras la toma de contacto con el personal de CTIC, el primer objetivo será el de recopilar datos sobre el tránsito de personas en cada calle de la ciudad, para saber si es necesario reubicar las paradas, crear otras nuevas o suprimirlas, en función de la cambiante demanda de los clientes.

La ideóloga del plan pone un ejemplo: “La parada de Álvarez Garaya se creó para la estación de tren, pero ahora ya no hay estación. A lo mejor, tenemos que analizar cuánta gente pasa por ella para ver si es rentable mantenerla como hasta ahora o pasarla a otro punto más cercano a la calle Corrida”. Del mismo modo, otros barrios han crecido mucho o incluso han surgido durante las últimas décadas, y “el servicio no lo ha hecho en la misma medida”.

La tarea que los taxistas tienen marcada a partir de ahora con la colaboración del CTIC es la de “obtener todos los datos de movilidad por zonas con las estadísticas que hay disponibles”, con el fin de analizarlos y cruzarlos con otra información, como la que los propios profesionales obtienen a través de sus fuentes. De hecho, en el año 2019 ya hicieron una primera aproximación mediante una aplicación QR a través de la que los clientes han contestado a una encuesta sobre lo que más valoran en el servicio, lo que echan de menos o los aspectos que consideran mejorables.

Una vez que obtengan y analicen los datos, podrán tomar decisiones para relanzar el sector, con propuestas como las de modernizar las paradas, con iluminación y señalización adecuada “de la que también podría hacerse cargo alguna pequeña empresa de la ciudad”, o la puesta en marcha de puntos de recogida en zonas rurales para dar servicio a un nuevo perfil de usuario. Se trata de “las personas que van a las sendas del concejo a caminar”, un tipo de cliente que se ha disparado con la pandemia y los cierres perimetrales.

“Muchas veces hay personas que no van a caminar a estas sendas porque a lo mejor son mayores y no tienen forma de regresar si se pone a llover, o si se cansan a mitad de camino. Si hubiera un punto desde el que nos puedan llamar para que vayamos a recogerlos para hacer el servicio, sería muy interesante para todos”, sostiene Sonia Camblor, quien ve en este punto de partida un buen gancho para la puesta en marcha de un servicio de taxis rurales. “También en este caso necesitamos analizar datos para saber qué parroquias tienen más movilidad y el tipo de usuarios que demandarían el servicio”, afirman los profesionales.

Los datos sobre los flujos de clientes en las diferentes paradas aún tardarán en llegar, pero servirán para debatir sobre una posible reorganización de las ubicaciones en beneficio del sector.

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