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Los taxistas piden “flexibilidad” para ampliar y cambiar las paradas

Los profesionales urgen a reforzar su presencia “en la zona centro, las estaciones de tren y autobús y a las puertas de los ambulatorios”

Ildefonso Llorente, en la parada de Fátima.

Ildefonso Llorente, en la parada de Fátima. Ángel González

Mejorar la ubicación y la señalización de las paradas, ampliarlas para que puedan estacionar más vehículos en las zonas más concurridas e incluso adoptar algunas medidas de forma puntual, como cortar carriles para facilitar la parada y prestar un mejor servicio. Los taxistas de Gijón piden que se aborden mejoras cuanto antes, cansados de esperar por una nueva ordenanza que no llega, porque primero hay que adaptarla a la Ley de Transporte y Movilidad Sostenible, cerrando el círculo además con la Ordenanza de Movilidad de Gijón. Una idea sobre la que la taxista Sonia Camblor ya está trabajando, en colaboración con el CTIC, para usar los datos disponibles en aras de una reorganización del sector que lo fortalezca, gracias a las nuevas herramientas de análisis, como adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA.

“Está claro que hay que estudiar los tráficos y los flujos de gente, que dependen de la hora del día y de las zonas, y después habrá que tomar medidas porque es verdad que nuestra ordenanza es muy antigua”, explica José Álvarez Cotarelo, presidente de Radio Taxi Gijón, quien tiene claro que “las paradas tienen que estar en las zonas de paso de la gente”. Por eso, un análisis detallado de los datos daría la clave para poder tomar decisiones, quizás reforzando áreas como “el centro, las estaciones de tren y autobús o en momentos puntuales el entorno de los ambulatorios”. Modernizar al máximo es un objetivo que también contempla Ildefonso Llorente, de la cooperativa Los Amarillos, quien reclama sobre todo que “se aumente el espacio, porque las paradas han ido menguando año tras año y cada vez son más pequeñas”. Ahora mismo los taxistas trabajan en la cooperativa en días alternos, pero “cuando estemos todos de nuevo no caben todos los coches”.

Faustino Roque, en la parada de Eleuterio Quintanilla. Ángel González

A ello se suma que “algunas han cambiado de sitio y no siempre están visibles”. En este sentido, recuerda que “nos quitaron de algunos emplazamientos privilegiados, como las plazas del Instituto, Italia o Compostela, y hubo que acostumbrar a la gente a las nuevas ubicaciones”, por lo que “habría que mejorar la señalización”. Y “dejar claro de una vez por todas que somos un servicio también en zonas peatonales”.

Faustino Roque, de la Cooperativa Villa de Jovellanos, añade “la necesidad de que la normativa sea más flexible: las líneas de autobús se cambian pero las paradas de taxi no se tocan”. Asegura que “los jefes de Tráfico del Ayuntamiento nos llenan de trabas” cuando “la dinámica del día a día es cambiante”. Por ejemplo, “Álvarez Garaya no es no lo que era”, mientras que “zonas de ocio nocturno como Marqués de San Esteban necesitarían que se cortara de forma puntual y algunos días uno de los carriles para que puedan estacionar más taxis, porque la parada se ha quedado pequeña”. Pero “hay una falta de empatía y entendimiento con las autoridades, y debemos seguir reivindicando”.

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