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Dos décadas de erial urbanístico en el Piles

Desde 2001 se plantearon cuatro proyectos de ocio, turísticos y comerciales para la Ería del Piles que acabaron fracasando

Vista del paseo marítimo gijonés, con los terrenos de la Ería del Piles a la izquierda en la zona central de la fotografía (frente a la playa y el hotel Abba). A la derecha de la imagen, el PERI 11, en la zona de Casablanca, terrenos con los que limita la APP 100, denominación en el PGO de la Ería del Piles.

Vista del paseo marítimo gijonés, con los terrenos de la Ería del Piles a la izquierda en la zona central de la fotografía (frente a la playa y el hotel Abba). A la derecha de la imagen, el PERI 11, en la zona de Casablanca, terrenos con los que limita la APP 100, denominación en el PGO de la Ería del Piles.

En 2001 el Ayuntamiento de Gijón planeó la construcción de un centro de talasoterapia en un edificio vanguardista. Fue el primero de los cuatro proyectos que desde entonces se pusieron sobre el tapete para convertir un área de 38.364,72 metros cuadrados frente a la playa de San Lorenzo –los primeros terrenos que hay nada más cruzar el puente del Piles– en una zona de ocio, hotelera o comercial. Ese espacio es conocido como la Ería del Piles y veinte años después de aquel primer intento, su desarrollo como espacio de servicios sigue en el aire.

La mayor parte de ese suelo pertenece a la firma Asturpromotora Urbana 2004, sociedad quebrada y en proceso de liquidación. El único intento de venta que ha habido hasta ahora de las parcelas en el concurso de acreedores fracasó, al considerar el juez que los tres millones de euros presentados por la firma vasca Maceribe eran insuficientes, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA este semana, y lo que supuso volver de nuevo a la casilla de salida. El principal acreedor, el Sareb (el “banco malo”), ha solicitado ahora que las fincas sean subastados judicial o notarialmente, mientras el administrador concursal se opone a esa petición y es proclive a cerrar el concurso y que el Sareb ejecute la hipoteca por una deuda que asciende a 41 millones de euros.

La Ería del Piles debe su nombre a los prados que antaño había en esta zona perteneciente a la parroquia de Somió, pero hace casi un siglo que comenzó a edificarse en ese lugar. La primera vivienda la levantó en 1926 el madrileño Manuel Corujo Valvidares y en los años 40 del siglo pasado aquella casa de campo se la compraron los hermanos García Blanco del Val, convirtiéndola primero en el merendero El Madrigal y, pasado el tiempo, con sucesivas ampliaciones, en la sala de fiestas el Parque del Piles, en primera línea del paseo marítimo. En los años 50, un promotor construyó cuatro chalés en la parte posterior, en tres de los cuales siguen sus actuales dueños y, en el cuarto, el único que llegó a comprar Asturpromotora, reside una familia “okupa”. El estado de degradación de la zona es evidente para cualquiera que se adentre en ella.

Uno de los laterales de la Ería del Piles está frente al hotel Abba, cuyos propietarios son a su vez los accionistas mayoritarios de Asturpromotora. La empresa aterrizó en la zona después de dos intentos fallidos de promover el balneario. El primero impulsado por el Ayuntamiento que en 2002 desgajó ese espacio del PERI 11 –el de El Rinconín– en el que antes estaba integrado, convocó un concurso internacional de arquitectura (ganado por un proyecto cuya maqueta se exhibe ahora en el Museo de Arte Moderno, MOMA, de Nueva York) y que preparó la expropiación del suelo.

Cuando el Ayuntamiento comenzó a echar cuentas de por cuánto podía salirle la broma, el proyecto del centro de talasoterapia acabó trasladándose a otra ubicación, a terrenos ganados al mar por la Autoridad Portuaria de Gijón junto a la playa de Poniente.

La venta de los terrenos pertenecientes a una firma quebrada y el acuerdo con los vecinos, claves para el desarrollo del área

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Entre medias, uno de los principales grupos del sector del juego en España, Orenes-Franco, se había ofrecido al Consistorio para construir el balneario más un casino en la Ería del Piles, proyecto que contó con las bendiciones municipales. Ese grupo empresarial llegó a firmar opciones de compra con los dueños de los terrenos, viviendas y edificaciones de la zona, por cantidades jugosas. Aquel proyecto se desvaneció a raíz de que el Gobierno del Principado los descalificara en 2003 del concurso para conceder el casino de Asturias, licencia que acabó otorgando a grupo Díaz Carbajosa en el antiguo hotel Hernán Cortés. La tensión que aquella decisión provocó entre el ejecutivo autonómico de Vicente Álvarez Areces y el gobierno local de la también socialista Paz Fernández Felgueroso quedó patente incluso en público.

Con el proyecto del balneario trasladado a Poniente en 2004, otros empresarios comenzaron a poner sus ojos en la Ería del Piles, en la que el Ayuntamiento ya había cambiado el sistema de desarrollo de expropiación a junta de compensación. Empresarios catalanes llegaron a estudiar en 2005 instalar en la zona un complejo de ocio, uno de cuyos elementos centrales sería una pista de patinaje sobre hielo. Su idea no pasó de ahí.

Aquel mismo año fue cuando desembarcaron en ese espacio ubicado en primera línea de playa los propietarios del grupo Abba tras constituir Astur Promotora Urbana 2004 junto con un socio local que aportó parte de los terrenos. El resto del suelo de Astupromotora lo fueron adquiriendo, interesándose en especial por los espacios ubicados en primera línea del paseo marítimo. La empresa no sólo hacía negocio en la Ería, sino que también desarrolló promociones y adquirió suelo en Oviedo y Siero, fundamentalmente.

En mayo de 2008, el Ayuntamiento daba el visto bueno al plan urbanizador presentado por Asturpromotora, dando vía libre a un proyecto para construir una torre de 40 metros de altura, 13 plantas, para un apartahotel que gestionaría el grupo Abba, y un complejo comercial y de ocio para el que la firma promotora llegó a captar como futuros inquilinos a El Corte Inglés, McDonalds y Pachá. En julio de aquel año Cajastur y el Banco Sabadell concedían a Asturpromotora sendos préstamos de 11,3 millones de euros cada uno, hipotecando las fincas.

El proyecto preveía compensar con los terrenos más alejados de la playa a los propietarios de los tres chalés que permanecen en la zona, al no llegar a un acuerdo para comprárselos. Aquella decisión fue el talón de Aquiles de un plan que parecía que iba sobre ruedas y que acabó descarrilando en los tribunales.

Los vecinos lograron a finales de 2010 que el juez paralizara cautelarmente el plan urbanístico de la Ería del Piles, debido a que había sido anulado judicialmente el PGO de 2005 que le daba cobertura. La sentencia posterior también les fue favorable.

Asturpromotora se hizo con la mayoría del suelo tras los intentos fallidos de destinarlo a balneario y a casino

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En 2017 Asturpromotora entraba en concurso de acreedores y al año siguiente el juez autorizaba su liquidación. No fue óbice para que el administrador concursal promoviera un nuevo proyecto urbanizador, con un complejo comercial y de ocio, ya sin el apartahotel, mediante una modificación del PGO de 1999 –el vigente tras la anulación del PGO de 2011–, que también acabaron tumbando los vecinos en los tribunales.

Para que el Ayuntamiento aprobara aquel PERI en el verano de 2019, era preciso depositar una fianza de 93.000 euros, cantidad que entregó Maceribe a Asturpromotora a cambio del derecho a igualar la mejor oferta que se presentara por los terrenos. No hubo ninguna y a finales de 2019 Maceribe presentó la suya propia rechazada por el juez por insuficiente el pasado junio. Ahora, el Sareb insta la subasta judicial del suelo, después de haberse hecho con toda la deuda hipotecaria, tras adquirir su parte al fondo canadiense que había comprado la del Sabadell.

Por otro lado, la aprobación del PGO de 2019 da pie a tramitar un nuevo PERI para esa zona, sobre cuyo futuro aún pesan incógnitas.

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