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Amplio despliegue para rescatar a dos surfistas entre el oleaje de San Lorenzo

“Les arrastraba tanto la corriente que parecía que iban con motor”, afirma Emilio Mariño, un pescador que logró avisar a tiempo al 112

Un momento de la intervención de ayer en San Lorenzo.

Un momento de la intervención de ayer en San Lorenzo.

Emilio Mariño estaba preparando los aparejos para aprovechar la marea alta en la playa gijonesa de San Lorenzo al inicio de la tarde de ayer cuando vio cómo la corriente arrastraba a toda velocidad a dos jóvenes surfistas. A esas horas, cuenta, era el único que frecuentaba la zona, y los deportistas, una pareja asustada, empezó a pedirle ayuda a gritos para que llamase al 112. El percance acabó con un gran despliegue policial y de bomberos, aunque finalmente los surfistas fueron rescatados sanos y salvos. “Yo tenía miedo a que se cansasen, porque intentaba nadar a contracorriente, pero sin conseguirlo. Casi parecía que les arrastraba un motor. Me alegro de haber decidido pescar hoy (por ayer) justo aquí”, reconoce el gijonés, de 73 años, que lleva más de 60 jugando con la caña.

Emilio Mariño.

Emilio Mariño.

El incidente se produjo hacia las 16.00 horas y al inicio de la playa, entre las escaleras 0 y 1, bordeando la iglesia de San Lorenzo. La marea estaba alta, había oleaje, y una pareja de surfistas empezaron a ser arrastrados por la corriente más rápido de lo que ellos podían nadar en sentido contrario. “No sé si estaban nerviosos o si no hablan bien castellano, porque me empezaron a gritar y creí al principio que me estaban riñendo por pescar aquí. Se puede, pero hay gente que se molesta. Luego ya vi que gritaban ‘uno, uno, dos’ y me puse muy nervioso, pero llamé al segundo”, relata Mariño, que estuvo unos 20 minutos controlando a los dos afectados mientras la ayuda llegaba. “Al final los bomberos ya me decían que casi estaba yo más nervioso que ellos, pero nunca me había visto en estas”, bromea.

El jubilado, antiguo trabajador del sector agropecuario, decidió casi sobre la marcha pescar ayer en esta esquina de la playa. “Y menos mal, porque luego vino un matrimonio a vigilar también pero al principio estaba yo solo. Si no me gritan, ni me entero”, asegura. Finalmente la pareja fue rescatada por una embarcación de bomberos y salió por su propio pie por el Club de Regatas.

Conocedores de la playa gijonesa explican que este rincón del arenal es “engañoso”, porque nadadores y surfistas entran sin darse cuenta en una corriente “bastante rápida” y que puede llevarles contra las rocas. Un joven de 19 años falleció ahogado el pasado junio tras ser arrastrado por el mar en esta mista zona.

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