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Gijón suavizará las polémicas restricciones a los vehículos antiguos previstas para 2026

El gobierno local asume, de la mano de Ciudadanos, rehacer la norma de movilidad para permitir “usos limitados” a coches sin distintivo ambiental

Manifestación contra la ordenanza de movilidad por la avenida de la Constitución.

Manifestación contra la ordenanza de movilidad por la avenida de la Constitución. Juan Plaza

La compleja y polémica ordenanza de movilidad de Gijón se abre a un cambio antes de su aprobación definitiva, prevista para la sesión plenaria del mes que viene. Y no es un cambio menor. Al contrario. Sobre la mesa está dar marcha atrás en la restricción total que a la circulación y el estacionamiento de vehículos sin distintivo ambiental se impone en el documento actual a partir del 1 de enero de 2026. Una de las medidas que más polémica generó dentro y fuera de la Casa Consistorial.

Aún queda definir cómo flexibilizar esa prohibición pero ahora mismo se están analizando opciones que permitan que se puedan usar ese tipo vehículos de forma limitada y en situaciones concretas. Éste es el punto central de la negociación política abierta entre los responsables del área de Movilidad del gobierno municipal – que encabeza el edil de IU, Aurelio Martín– y Ciudadanos como principal partido de la oposición en el Ayuntamiento de Gijón.

Para incorporar esta importante modificación se aprovecharía el actual proceso de estudio e información de las alegaciones presentadas al documento de aprobación inicial de la ordenanza, que salió adelante en el Pleno de octubre del año pasado. Allí a los votos de PSOE e IU, como socios de gobierno, se unieron los de Podemos a partir de un acuerdo sobre futuras actuaciones en el ámbito de la movilidad. Los votos de los tres partidos de la izquierda municipal son garantía suficiente para que la ordenanza salga adelante sin problemas en el salón de plenos. Pero todos son conscientes de que la suma de los apoyos de los cuatro ediles de Ciudadanos daría mayor estabilidad política a la ordenanza de cara su implantación y aplicación futura.

Además, sería el primera paso para poder fijar un escenario en el que esa misma mayoría de la Corporación apoyara el nuevo plan de movilidad, en elaboración desde hace unas semanas y con un horizonte de actuaciones que va hasta el año 2030. Ordenanza y plan son dos caras de la misma moneda en la nueva política de movilidad que se plantea para Gijón.

Si finalmente Ciudadanos avalase una ordenanza modificada en éste, y quizás algún otro punto menor, supondría además el remate final al intenso trabajo que la formación naranja desarrolló desde el primer momento sobre este documento. Solo hay que recordar que de las algo más de 200 sugerencias que los grupos municipales hicieron al texto inicial presentado por el gobierno, Ciudadanos firmaba 126. La gran mayoría le fueron atendidas e incorporadas al documento de aprobación inicial. Aunque no fueron suficientes para que su voto fuera favorable en el Pleno, donde concretó otras tres enmiendas que no salieron adelante.

No se descarta que otros grupos municipales pudieran cambiar el sentido de su voto ante un texto modificado. Aunque la beligerancia de los representantes de Foro y Vox en este asunto no parece que coloque a estos dos partidos en la línea de negociación. También se decantó por el no en su momento el Partido Popular.

Ese gesto en favor de dar opciones a los propietarios de coches sin distintivo ambiental no solo abre las puertas a un acuerdo político dentro del Ayuntamiento. También serviría para frenar la oposición social que lidera una plataforma contra la ordenanza, mayoritariamente integrada por propietarios de los denominados coches clásicos o históricos. A ese colectivo se vinculan las más de 23.000 firmas registradas contra la ordenanza, el 80% de las 178 alegaciones formalmente presentadas contra el documento de aprobación inicial y tres protestas en la calle con centenares de coches colapsando las vías gijonesas para dar muestra de su rechaza a la nueva normativa, que supliría la vigente desde el año 2002.

El eje central de esa reivindicación popular ha sido y es la limitación que la ordenanza impone a los coches sin distintivo ambiental, que empezará en 2022 con la prohibición de aparcar en zona azul para llegar en 2026 a la realidad de que no podrían ni sacar sus coches del garaje de casa. Ni para darles un uso ordinario ni para ir a participar en alguna de las concentraciones que forman parte de la actividad social de los propietarios de coches clásicos o históricos.

El colectivo ha mantenido contactos con todos los grupos municipales y con la propia concejalía de Movilidad. Una de las últimas reuniones, solo hace unos días, fue con ediles del grupo municipal naranja que lidera José Carlos Fernández Sarasola. A título informativo, desde el área de Movilidad del Ayuntamiento de Gijón también se han mantenido contactos con representantes de la asociación de talleres de reparación de vehículos. La búsqueda de un mayor consenso social y político alrededor de la ordenanza de movilidad cumpliría el objetivo anunciado por Aurelio Martín al principio del proceso de fijar las acciones de movilidad como planes de ciudad y no de gobierno.

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