El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón, Aurelio Martín, señaló esta mañana que “desde la concejalía y también desde el Gobierno tenemos una preocupación con este tema”, tras el informe preliminar elaborado para el Puerto por la Universidad de Oviedo sobre las manchas de carbón en la playa de San Lorenzo, informe que desliga esas manchas de la actividad actual de El Musel y que sostiene que el carbón que cae a las aguas portuarias allí queda, asunto que se trató en la última reunión del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón, tal como adelantó LA NUEVA ESPAÑA.

“La reflexión que quiero trasladar es que en plena década de la descarbonización de la economía española, que además trae como consecuencia el cierre de nuestras minas y de nuestras centrales térmicas, no es normal que el tema del carbón sea un problema en la ciudad”, señaló el edil, para indicar a continuación que “yo respeto cualquier informe que pueda hacer el Puerto, que evidentemente está en su derecho, pero el mensaje que queremos lanzar desde aquí es que cualquier elemento de manipulación de carbones tiene que tener cada vez un nivel de exigencia mayor para que no influya ni en la contaminación atmosférica ni en la playa de San Lorenzo; no queda otro camino. Y mucho más, insisto, en plena época de descarbonización de nuestra economía, es decir, queremos un puerto también verde”, recalcó Aurelio Martín.

El edil recordó que sus manifestaciones están en sintonía con las ya expresadas por la Viceconsejera de Medio Ambiente, Nieves Roqueñí, y por la Alcaldesa, Ana González, en declaraciones a este diario. El nuevo plan del aire para el oeste de Gijón impondrá más medidas correctoras para el manejo de graneles en El Musel, tanto para evitar vertidos al agua como nubes de carbón, algo, esto último, que exaspera a los vecinos del entorno.

El contrainforme encargado por la Autoridad Portuaria de Gijón no sólo analiza la composición de los carbones de la playa, sino también la orografía y las corrientes submarinas. Con ese estudio, que estará concluido en unas semanas, la Autoridad Portuaria presentará una visión distinta al informe elaborado para el Ayuntamiento de Gijón por el Incar, que concluyó que la mayor parte del carbón que hay en la playa gijonesa mezclado con la arena y el de las avenidas de carbón es imposible que proceda del hundimiento en 1986 del granelero “Castillo de Salas” frente al Cerro de Santa Catalina. El Incar sostiene que la actividad desarrollada en El Musel a lo largo de los años es de manera altamente probable el origen de las avenidas de carbón en la playa. En palabras de la responsable del estudio del Incar, “es sota, caballo y rey”, al ser en El Musel donde se mueven cada año millones de toneladas de carbón.