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Al Supremo por una papelina

Un hombre condenado a 18 meses por vender 1,86 gramos de cocaína apela ante el alto tribunal para rebajar la pena

Un juez.

Un juez.

El elevado coste que supone recurrir una sentencia ante el Tribunal Supremo hace que muchos se lo piensen dos veces, pero hay quien se empeña en llevar a cabo esa reclamación, aun cuando su condena es muy pequeña. Un gijonés al que la Sección Octava de la Audiencia le impuso un año y seis meses de cárcel por un delito contra la salud pública y el pago de una multa de 194,91 euros apeló al Alto Tribunal para intentar una rebaja en su pequeña sanción.

Este individuo había sido sorprendido en julio de 2017 en plena venta de cocaína. Fueron dos agentes de la Policía Nacional los que intervinieron en la calle Mariano Pola de Gijón, durante la celebración de la “Semana negra”, al ver que este hombre entregaba una papelina a cambio de dinero. Nada más acercarse, los policías vieron cómo tiraba al suelo otro envoltorio. Tras el análisis de las sustancias se determinó que en una de ellas había 1,86 gramos de cocaína y en la otra 0,64 gramos de ketamina.

El hombre acabó condenado por un delito contra la salud pública a un año y seis meses de cárcel y al pago de una multa de 194,91 euros. Pese a la escasa cantidad, decidió recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, que desestimó todos sus argumentos y, además, le impuso el pago de las costas procesales, sensiblemente superior al pago de la multa por la venta de estupefacientes.

No contento con el resultado volvió a intentarlo ante el Tribunal Supremo. De sus ocho motivos del recurso, desde la vulneración de la presunción de inocencia hasta alegar que en vez de cocaína era heroína, todos fueron también rechazados. Al menos, eso sí, logró que la multa se quedase en 100 euros. Ahora, la condena por una papelina es firme cuatro años después.

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